La tendinopatía glútea y ejercicio forman un binomio terapéutico bien respaldado por la ciencia: el movimiento progresivo supera al reposo y a las infiltraciones en la mejora de la función. Pero en consulta el primer reto es diagnosticarla correctamente, porque muchos pacientes llegan etiquetados como trocanteritis, ciática o artrosis de cadera cuando el origen real de su dolor lateral es otro.
El dolor lateral de cadera es uno de los motivos de consulta más frecuentes en fisioterapia, y también uno de los más mal diagnosticados. En más de la mitad de los casos que atendemos, el paciente viene con un diagnóstico de trocanteritis — un término cada vez más en desuso — o incluso de ciática, cuando en realidad estamos ante una tendinopatía del glúteo medio, un síndrome miofascial de la musculatura glútea, o una combinación de ambos. Entender esta diferencia es el primer paso hacia un tratamiento eficaz.
Un metaanálisis publicado en Scientific Reports en 2024 por Cordeiro et al. analizó el efecto del ejercicio sobre el dolor, la función y la calidad de vida en personas con tendinopatía glútea, y sus conclusiones son claras: el ejercicio terapéutico es superior a la intervención mínima para mejorar la función, tanto a corto como a largo plazo. Pero lo que el paper no describe — y que en consulta resulta determinante — es cómo se llega a ese diagnóstico, cómo se diferencia de un síndrome miofascial y qué secuencia de ejercicio produce los mejores resultados sin generar rebotes.
Tendinopatía glútea y ejercicio: el problema del diagnóstico diferencial
El dolor en la cara lateral de la cadera, a la altura del trocánter mayor, puede tener múltiples orígenes que comparten localización pero exigen abordajes diferentes. La tendinopatía glútea afecta principalmente al tendón del glúteo medio y, con menos frecuencia, al glúteo menor, en su inserción sobre el trocánter mayor. Su diagnóstico de certeza requiere imagen — ecografía o resonancia magnética — que confirme los cambios estructurales del tendón: engrosamiento, pérdida de la ecogenicidad fibrilar normal o señal de degeneración en la RM.
Pero en la práctica clínica, muchos pacientes que llegan con dolor en esa zona no han sido estudiados con imagen, o su imagen es normal. En esos casos no debemos asumir automáticamente que hay una tendinopatía — podemos estar ante un síndrome miofascial del glúteo medio, el glúteo menor o incluso el glúteo mayor, con puntos gatillo activos que generan dolor referido en la cara lateral de la cadera y que pueden imitar con precisión el cuadro de una tendinopatía.
¿Trocanteritis, ciática o tendinopatía glútea?
La confusión con la ciática es especialmente frecuente. El dolor de la tendinopatía glútea puede irradiarse hacia la cara lateral del muslo, lo que lleva a muchos pacientes — y a algunos profesionales — a pensar en un origen lumbar o neural. La clave diferencial está en que la tendinopatía glútea empeora con la compresión del tendón — cruzar las piernas, sentarse con las piernas juntas, dormir sobre ese lado — y no suele presentar parestesias ni déficit neurológico.
La artrosis de cadera, por su parte, genera dolor preferentemente en la ingle, porque la articulación coxofemoral está situada en la zona medial. Cuando el dolor es exclusivamente lateral y no hay limitación significativa de la rotación interna glenohumeral, la artrosis raramente es la causa principal.
Tendinopatía glútea y ejercicio: la secuencia terapéutica que aplicamos
Una vez confirmado el diagnóstico — o establecida una hipótesis clínica sólida — la secuencia de ejercicio que aplicamos en consulta sigue siempre el mismo orden: isométrico, excéntrico, isotónico con carga progresiva. Este esquema no es arbitrario: responde a la biología del tendón y a la tolerancia al dolor del paciente.
La fase isométrica es el punto de partida. Las contracciones isométricas del glúteo medio — en abducción sostenida contra resistencia, sin movimiento articular — producen analgesia inmediata por mecanismos neurales y generan tensión sobre el tendón sin el estrés de la carga dinámica. Son el primer estímulo que el tendón puede tolerar en fases de mayor irritabilidad, y producen adaptación neuromuscular sin provocar los rebotes que tan frecuentemente interrumpen el tratamiento en estos pacientes.
Cuando el dolor ha disminuido y el paciente tolera bien el isométrico, introducimos el trabajo excéntrico: descensos lentos en abducción con banda elástica, step-down lateral controlado, o clam excéntrico. El excéntrico estimula la síntesis de colágeno y mejora la organización de las fibras tendinosas, siendo el estímulo más eficaz para la remodelación del tejido degenerado que caracteriza la tendinopatía crónica.
De lo excéntrico a lo funcional: cuándo y cómo progresar
La progresión al trabajo isotónico concéntrico e isocinético se produce cuando el paciente puede completar las series excéntricas sin dolor durante el ejercicio y sin aumento del dolor en las 24 horas siguientes. En ese punto introducimos la sentadilla monopodal, los ejercicios de abducción con carga progresiva y, finalmente, los ejercicios funcionales específicos del deporte o la actividad cotidiana del paciente.
Un caso reciente ilustra bien esta progresión: un paciente con dolor en la zona del trocánter mayor, diagnosticado clínica y ecográficamente de tendinopatía de glúteo medio, que había fracasado con infiltraciones previas. La secuencia isométrico-excéntrico-isocinético, combinada con electrólisis percutánea sobre el tendón degenerado y terapia manual sobre la musculatura abductora de la cadera, produjo una mejora muy significativa de los síntomas en pocas semanas. El elemento que más sorprendió al paciente fue la rapidez de la mejoría tras la electrólisis percutánea, que desactivó el tejido degenerado y facilitó la respuesta al ejercicio posterior.
Síndrome miofascial glúteo: cuando el tendón no es el único problema
La experiencia clínica enseña que la tendinopatía glútea rara vez se presenta de forma aislada. En la mayoría de los casos existe un componente miofascial asociado — puntos gatillo activos en el glúteo medio, el glúteo menor o el piriforme — que amplifica el dolor y perpetúa el cuadro incluso cuando el ejercicio está bien progresado.
La terapia miofascial sobre estos músculos mejora el deslizamiento entre planos fasciales y desactiva los puntos gatillo que contribuyen al dolor lateral. Cuando los puntos gatillo son especialmente activos o resistentes, la punción seca produce una resolución más rápida que el tratamiento manual. Este componente miofascial es precisamente el que más frecuentemente se ignora cuando el tratamiento se limita al ejercicio aislado, y explica por qué muchos pacientes con tendinopatía glútea mejoran solo parcialmente con protocolos de ejercicio sin tratamiento manual complementario.
Si tienes dolor crónico en la cara lateral de la cadera y quieres saber si puede estar relacionado con el síndrome del piriforme, puedes ampliar la información en nuestro artículo sobre el síndrome del piriforme. Para profundizar en el síndrome glúteo profundo como diagnóstico diferencial relevante, puedes consultar nuestro artículo sobre el síndrome glúteo profundo. Si quieres conocer todos los servicios de fisioterapia que ofrecemos en Madrid, visita nuestra página de servicios.
Mi recomendación profesional
Cuando un paciente llega con dolor lateral de cadera, mi primera recomendación es siempre la misma: no asumir el diagnóstico sin una valoración clínica completa. La trocanteritis, la ciática y la artrosis son diagnósticos que se usan con demasiada frecuencia como cajones de sastre para un dolor que puede tener un origen completamente diferente y un tratamiento mucho más específico.
Si el diagnóstico es una tendinopatía glútea confirmada por imagen, el ejercicio terapéutico — con la secuencia correcta — es la intervención más eficaz. El metaanálisis de Cordeiro et al. lo confirma, y la práctica clínica lo corrobora: los pacientes que progresan correctamente del isométrico al excéntrico y al isocinético obtienen resultados que ninguna infiltración puede igualar a medio y largo plazo.
Si el diagnóstico es un síndrome miofascial sin cambios tendinosos estructurales, el abordaje cambia: la terapia miofascial, la punción seca y la corrección de los desequilibrios musculares son los protagonistas, con el ejercicio como complemento de mantenimiento.
En Taller Humano, tu centro de fisioterapia en Madrid, realizamos la valoración diferencial que permite distinguir entre estos cuadros y diseñar el programa más adecuado para cada paciente.
Preguntas frecuentes sobre tendinopatía glútea y ejercicio
¿Por qué me duele más al cruzar las piernas o al subir escaleras?
Son dos de los gestos más compresivos para el tendón del glúteo medio. Al cruzar las piernas, el trocánter mayor se desplaza lateralmente y comprime el tendón contra la fascia lata. Al subir escaleras, el glúteo medio trabaja en condiciones de máxima carga excéntrica. Ambas situaciones son características de la tendinopatía glútea y ayudan a diferenciarla de otros cuadros.
¿Cuánto tiempo tarda en mejorar la tendinopatía glútea con ejercicio?
Con la secuencia correcta y sin rebotes, la mayoría de los pacientes experimentan mejoras significativas en 6 a 12 semanas. Los casos más crónicos o con mayor degeneración tendinosa pueden requerir entre 3 y 6 meses. La constancia con el programa domiciliario es el factor más determinante en la velocidad de recuperación.
¿Puedo seguir caminando si tengo tendinopatía glútea?
Sí, y de hecho el movimiento es parte del tratamiento. La clave es evitar los gestos compresivos — cruzar las piernas, caminar con las piernas muy juntas — y gestionar el volumen de actividad para no sobrecargar el tendón en las fases iniciales. El fisioterapeuta debe establecer los criterios de carga tolerada para cada paciente.
¿La infiltración de cortisona es una alternativa al ejercicio?
A corto plazo puede reducir el dolor, pero la evidencia revisada por Cordeiro et al. muestra que el ejercicio produce mejores resultados funcionales que las infiltraciones a medio y largo plazo. Las infiltraciones repetidas pueden además debilitar el tejido tendinoso, por lo que su uso debe estar bien justificado y combinado con el ejercicio.
Conclusión
La tendinopatía glútea y ejercicio es una combinación respaldada por la mejor evidencia disponible: el metaanálisis de Cordeiro et al. (2024) confirma la superioridad del ejercicio sobre el reposo y las infiltraciones para mejorar la función. La práctica clínica añade lo que el paper no cubre: la importancia del diagnóstico diferencial con el síndrome miofascial glúteo, la secuencia isométrico-excéntrico-isocinético como protocolo de progresión, y el papel complementario de la terapia miofascial, la punción seca y la electrólisis percutánea para obtener resultados completos y duraderos.
Bibliografía
Cordeiro TTP, Rocha EABR, Silva RS. Effects of exercise-based interventions on gluteal tendinopathy. Systematic review with meta-analysis. Sci Rep. 2024 Feb 9;14(1):3343. doi: 10.1038/s41598-024-53283-x. PMID: 38336959. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38336959/
Jesús Vega, fisioterapeuta (col. nº 016547) y podólogo (col. nº 838282638) en Taller Humano, Chamberí (Madrid). Especializado en fisioterapia avanzada ecoguiada —punción seca, EPI y neuromodulación— y en biomecánica del pie: estudio de la pisada y plantillas a medida.





