Para ganar flexibilidad no siempre hace falta estirar más: entrenar fuerza recorriendo todo el rango del movimiento mejora la amplitud articular igual que un programa de estiramientos. Así lo recoge un metaanálisis de 55 estudios. En consulta, lo primero es comprobar con tests de rango de movimiento si el acortamiento existe de verdad o solo lo parece.
Ganar flexibilidad no es lo mismo que estirar más
Mucha gente llega a la consulta convencida de lo mismo: «soy poco flexible, tengo que estirar más». Han estirado durante meses, a veces durante años, y la sensación de rigidez sigue ahí. La pregunta que casi nadie se hace antes es la más importante: ¿existe realmente un acortamiento, o lo que hay es una articulación que se mueve poco porque nadie la lleva nunca hasta el final de su recorrido?
Son dos problemas distintos y tienen soluciones distintas. Y la evidencia de los últimos años ha cambiado bastante la respuesta a la segunda.
Qué dice la ciencia sobre ganar flexibilidad con entrenamiento de fuerza
Un metaanálisis publicado en Sports Medicine revisó 55 estudios con 2.756 participantes para responder a una sola pregunta: ¿el entrenamiento de fuerza mejora el rango de movimiento?
La respuesta fue que sí, con un tamaño del efecto de 0,73. Pero el hallazgo interesante es el segundo: al comparar el entrenamiento de fuerza con los programas de estiramientos, no aparecieron diferencias relevantes entre ambos (tamaño del efecto de 0,08). Los autores lo resumen así: si entrenas fuerza con cargas, estirar antes o después no parece necesario para mejorar la flexibilidad.
Hay dos matices que conviene subrayar:
- Los que más mejoran son los que no entrenan. En personas no entrenadas el efecto fue mucho mayor (1,042) que en personas ya entrenadas (0,43). Si llevas años sin entrenar fuerza, eres precisamente el perfil que más rango puede recuperar.
- La carga externa importa. El trabajo realizado solo con el peso del propio cuerpo no mostró una mejora significativa del rango. No es lo mismo hacer un circuito de suelo que entrenar con una carga que te obligue a controlar todo el recorrido.
El metaanálisis tampoco encontró diferencias por sexo ni por tipo de contracción, y la metarregresión no detectó efecto de la edad, la duración del programa ni la frecuencia semanal.
Por qué el recorrido completo es la clave para ganar flexibilidad
El detalle que explica todo lo anterior está en cómo se entrena, no en cuánto se levanta. Un músculo que trabaja con carga en posición alargada recibe un estímulo de tensión en ese rango final, que es exactamente el punto donde la articulación suele quedarse corta.
Dicho de otra forma: una sentadilla profunda bien ejecutada trabaja el recorrido de cadera, rodilla y tobillo mientras desarrolla fuerza. Un peso muerto rumano lleva la cadena posterior a un rango largo bajo tensión. Media sentadilla, repetida mil veces, no da ese estímulo. Por eso un programa de fuerza mal planteado no mejora la movilidad y uno bien planteado sí.
Cómo valoramos en consulta si de verdad hay acortamiento
Aquí es donde el trabajo clínico va por delante del artículo científico. Antes de pautar nada, en la consulta de valoración hacemos tests de rango de movimiento para ver si realmente existe acortamiento.
El ROM del paciente frente al ROM de referencia
El procedimiento es comparar el ROM que presenta el paciente con el ROM de referencia que debería tener. De esa manera podemos establecer si existe acortamiento o no. No es una impresión ni una sensación del paciente: es una medida comparada con un valor esperado, articulación por articulación.
Sexo, edad y actividad física cambian la lectura
Ese número hay que ponerlo en contexto. El sexo, la edad y si la persona practica actividad física o no influyen mucho en los arcos de movimiento y en decidir si realmente esa persona tiene un acortamiento. Dos personas con la misma cifra pueden estar en situaciones completamente distintas, y tratar a la segunda como si fuera la primera es una forma segura de perder meses.
Esta parte enlaza con algo que vemos constantemente: la rigidez que aparece tras muchas horas sentado no siempre es un músculo corto, y conviene distinguirla. Lo hemos desarrollado al hablar de rigidez muscular y sedestación.
Cuándo sigo pautando estiramientos
Que la fuerza funcione no convierte los estiramientos en algo inútil. Cuando veo un desequilibrio muy importante en alguna articulación —por ejemplo en la pelvis— suelo pautar estiramientos de los músculos que están acortados y fortalecimiento de los que están debilitados.
Y aquí va el matiz que más le cuesta creer al paciente: no es para siempre. Es una medida para reequilibrar una situación concreta, no un ritual que haya que repetir el resto de la vida.
Del estiramiento puntual al entrenamiento de fuerza a largo plazo
Una vez resuelto ese desequilibrio, se establece un entrenamiento de fuerza a largo plazo, bien planificado, con unos ciclos bien distribuidos, para que la persona pueda afrontar los retos de su vida o de su deporte de la manera más óptima.
Ese es el orden que seguimos: primero valorar, después corregir lo que esté claramente desequilibrado y, a partir de ahí, un programa de fuerza sostenido en el tiempo. El ejercicio terapéutico orientado a la movilidad y el dolor no es un parche de dos semanas: es lo que mantiene el rango que se ha ganado.
Cómo comprobamos que has ganado flexibilidad
Al cabo de cierto número de sesiones —un número que se establece ya en la valoración inicial— realizamos una nueva valoración para comprobar si se ha producido ese aumento de la flexibilidad y ese aumento del ROM.
Es un punto que marca la diferencia entre un programa de ejercicios y un tratamiento. Si al revalorar el rango no se ha movido, hay que cambiar algo: el ejercicio, la carga, el recorrido o la frecuencia. En Taller Humano, tu centro de fisioterapia en Madrid, esa segunda medición forma parte del plan desde el primer día, no es un extra.
Lo que el metaanálisis no midió
Conviene ser honesto con los límites del estudio:
- La edad media de los participantes fue de 23,9 años. Es población joven y mayoritariamente sana, así que el resultado se traslada con prudencia a una persona de 55 años que llega con dolor.
- No midió dolor ni función, solo rango de movimiento. Ganar grados no equivale automáticamente a moverse mejor en el día a día.
- No dice nada sobre qué ejercicio concreto le conviene a cada articulación. Eso sigue siendo una decisión clínica, tomada sobre la valoración de cada persona.
- Los propios autores mantienen que el entrenamiento de estiramientos sigue teniendo sentido como componente de la condición física para buena parte de la población.
Cuándo conviene consultar antes de intentar ganar flexibilidad
Hay situaciones en las que la falta de movimiento no es un problema de flexibilidad y forzarla puede empeorar las cosas. Consulta antes de insistir si aparece:
- Pérdida brusca de rango, sin una causa clara.
- Bloqueo articular o sensación de tope duro y doloroso.
- Dolor nocturno o dolor que no cede con el reposo.
- Rigidez importante que no mejora en semanas pese a trabajarla.
- Hinchazón, calor o enrojecimiento de la articulación.
En esos casos toca valorar primero y, si hace falta, derivar al médico antes de cargar nada.
Preguntas frecuentes sobre ganar flexibilidad
¿Entonces dejo de estirar?
No necesariamente. El metaanálisis dice que, si entrenas fuerza en todo el recorrido, añadir estiramientos no aporta más rango. Si te gusta estirar y te sienta bien, no hay motivo para dejarlo.
¿Cuánto tardaré en notarlo?
Depende del punto de partida y de la articulación. El propio estudio no encontró que la duración ni la frecuencia semanal marcaran diferencias claras, así que lo razonable es fijar una revaloración y comprobarlo con medidas, no con sensaciones.
Soy muy rígido de toda la vida, ¿esto me sirve?
Precisamente es el perfil que más mejora en los datos: las personas no entrenadas obtuvieron más del doble de efecto que las ya entrenadas.
¿Sirve entrenar solo con el peso del cuerpo?
En el metaanálisis, el trabajo únicamente con el peso corporal no mostró mejoras significativas del rango. La carga externa, bien dosificada, parece marcar la diferencia.
¿Y si mi problema es de una articulación concreta?
Entonces el primer paso no es estirar ni entrenar: es medir ese rango y compararlo con el de referencia. Puedes ver cómo trabajamos la valoración y el ejercicio prescrito en nuestros servicios de fisioterapia y podología.
Conclusión
Ganar flexibilidad no depende de cuántos minutos estires, sino de cuánto recorrido entrenas con carga y de si alguien ha comprobado que tu acortamiento existe. La evidencia sitúa al entrenamiento de fuerza a la altura de los estiramientos para mejorar el rango, y la valoración clínica decide cuál de los dos, o en qué proporción, le toca a cada persona.
Bibliografía
Alizadeh S, Daneshjoo A, Zahiri A, Hadjizadeh Anvar S, Goudini R, Hicks JP, Konrad A, Behm DG. Resistance Training Induces Improvements in Range of Motion: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Medicine. 2023;53(3):707-722. doi:10.1007/s40279-022-01804-x. Ficha del artículo en Springer Nature.
Jesús Vega — Fisioterapeuta y podólogo colegiado, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Taller Humano, Madrid.
Actualizado en septiembre de 2026.
Jesús Vega, fisioterapeuta (col. nº 016547) y podólogo (col. nº 838282638) en Taller Humano, Chamberí (Madrid). Especializado en fisioterapia avanzada ecoguiada —punción seca, EPI y neuromodulación— y en biomecánica del pie: estudio de la pisada y plantillas a medida.





