La artrosis del pie que duele en el empeine responde a las plantillas que copian la forma del arco, no a las que solo amortiguan. Un ensayo aleatorizado publicado en 2026 en Arthritis Care & Research midió esa diferencia a las seis y a las doce semanas. La valoración previa decide qué plantilla toca, porque el dolor dorsal por dentro y el dolor dorsal por fuera no tienen el mismo origen.
Qué consigue una plantilla con arco en la artrosis del pie
Cuarenta y dos personas con dolor en la zona media del pie se repartieron al azar en dos grupos. Uno llevó plantillas con arco, moldeadas para sostener la bóveda del pie. El otro llevó plantillas de las que solo amortiguan. A las seis semanas, el grupo de las plantillas con arco había reducido el dolor de forma significativa y el grupo de amortiguación no. A las doce semanas la diferencia se mantenía, aunque más pequeña.
Esa distinción es la que decide el resultado, porque las dos cosas se llaman plantilla y no hacen lo mismo. Una plantilla de amortiguación coloca material blando debajo del pie y reparte el impacto. Una plantilla con arco copia la forma de la bóveda y cambia por dónde pasa la carga. Lo que movió el dolor en el ensayo fue la forma, no el acolchado.
Por qué duele el empeine al caminar
El dolor del empeine en un pie con desgaste articular no nace en la planta, sino en el dorso. El cuadro tiene nombre técnico: síndrome compresivo interóseo dorsal del mediopié, es decir, la compresión entre los huesos de la zona media del pie por su cara de arriba. Los movimientos de pronación hacen que esas articulaciones se compriman por arriba, y al caminar, cuando el pie flexiona y los huesos se compactan, esa compresión duele. Con el tiempo pueden llegar a aparecer prominencias óseas en el mismo dorso, lo que se conoce como juanete dorsal.
Entender ese mecanismo es lo que separa la artrosis del pie de otros dolores que se parecen. Una fascitis duele debajo, en el talón, y suele dar la cara con los primeros pasos del día. La compresión dorsal del mediopié duele por encima, va a más conforme se acumulan horas de pie y no mejora por mucho que se acolche la planta. Son dos problemas distintos y necesitan dos soluciones distintas.
Qué cuentan quienes llegan con este dolor
El perfil que llega a Taller Humano con este cuadro es sobre todo de corredores y de personas que practican senderismo. El relato se repite: molestia al caminar y molestia después de muchas horas de pie. Hay quien lo nota incluso al apretarse los cordones, porque la presión del cordón cae justo encima de la zona que ya está comprimida.
Ese detalle de los cordones es más útil de lo que parece, porque orienta la localización antes de tocar nada: señala el dorso, no la planta, y apunta a una zona pequeña y concreta de la parte media del pie.
Qué se mide con el pie descalzo antes de poner una plantilla
En Taller Humano, la pisada se valora con el pie descalzo sobre una plataforma de presiones. Lo que se busca ahí es la biomecánica del pie desnudo y por qué puntos pasa la presión mientras la persona camina. Esa exploración no dice nada sobre un calzado concreto: el estudio de la carrera es otra cosa distinta, con otro objetivo.
El orden importa. Primero se localiza el dolor y se escucha en qué momento aparece, y después se mira qué hace el pie al apoyar. Una plantilla indicada sin ese paso previo es un soporte puesto a ciegas, y en un dolor que viene de una compresión por arriba, el soporte equivocado puede incluso aumentar la presión en la zona que ya molesta.
Pronador o supinador: dos dolores dorsales distintos
La localización del dolor orienta el mecanismo. El dolor dorsal en la parte interna del pie suele venir de movimientos pronadores. El dolor dorsal en la parte externa apunta a lo contrario, a movimientos supinadores. En los dos casos el fondo es el mismo: un movimiento que hace descender el arco, el longitudinal interno en el pie pronador y el externo en el supinador. De ahí sale la decisión de poner plantilla y de cómo tiene que estar hecha, porque una plantilla pensada para un descenso del arco interno no sirve para el contrario.
Qué midió el ensayo sobre la artrosis del pie
El ensayo repartió a las cuarenta y dos personas en proporción de dos a uno: veintisiete recibieron las plantillas con arco y quince, las de amortiguación. El seguimiento duró doce semanas y se midieron tres cosas: el dolor en una escala visual, el dolor y la limitación funcional con un cuestionario de pie y, en resonancia, el volumen de las lesiones de médula ósea de la zona media.
La conclusión de los autores es que el grupo de las plantillas mostró una mayor reducción del dolor de pie y una mayor reducción del volumen de esas lesiones que el grupo de control. El alcance del trabajo es limitado y así hay que leerlo: cuarenta y dos participantes son pocos, es un estudio planteado para entender el mecanismo más que para fijar un tratamiento, y el efecto sobre el dolor fue mayor a las seis semanas que a las doce. Las lesiones de médula ósea, además, se ven en resonancia y no son algo que se mida en una consulta de podología.
Lo que este ensayo no comparó
Las plantillas del grupo que ganó eran preformadas, no fabricadas sobre el pie de cada participante. El ensayo no comparó una plantilla prefabricada con una personalizada, y tampoco hubo una valoración biomecánica individual antes de repartir los grupos. Lo que demuestra es que sostener el arco cambia el dolor. No demuestra que una plantilla prefabricada equivalga a una hecha a partir de la pisada de una persona concreta.
Cómo cambia el reparto de cargas una plantilla con arco
Un segundo trabajo, publicado en 2026 en Clinical Biomechanics, comparó una plantilla con el arco moldeado frente a una plantilla plana de control mientras las personas caminaban. La plantilla con arco aumentó la carga en la zona media interna del pie y la redujo en el talón. Los propios autores escriben que hacen falta más estudios para saber si ese cambio en el reparto de cargas se traduce en mejoría de los síntomas.
Los dos trabajos encajan sin contradecirse. Uno enseña que la forma del soporte cambia por dónde pasa la presión, que es exactamente lo que registra una plataforma. El otro enseña que, en doce semanas, esa diferencia de forma se nota en el dolor. Juntos describen la cadena completa de lo que se espera de una plantilla en la artrosis del pie: cambiar el reparto de carga primero y aliviar el síntoma después.
Dónde encaja la plantilla dentro del tratamiento
La plantilla no es el primer paso. Esa jerarquía es la que se aplica en Taller Humano: primero se trata el tejido y se trabaja la movilidad del pie, y la corrección biomecánica con plantillas 3D personalizadas se añade después, cuando la valoración muestra un movimiento que descarga mal. La plantilla suma a lo anterior, no lo sustituye.
Ese orden explica también por qué dos personas con artrosis del pie pueden salir de la consulta con plantillas distintas. El soporte se diseña contra el movimiento que se ha medido, no contra el nombre del diagnóstico, y en un pie supinador la zona que hay que sostener no es la misma que en un pie pronador.
Lo que no cambia una plantilla de solo amortiguación
En el ensayo, el grupo que llevó ese tipo de plantilla no redujo el dolor de forma significativa en ninguno de los dos cortes. Amortiguar reparte el impacto, pero no modifica el movimiento que está comprimiendo las articulaciones por arriba.
Lo que la plantilla no hace sobre el desgaste
El ensayo midió dolor y función a doce semanas, y una mejoría del dolor no significa que el cartílago vuelva atrás. El objetivo realista es descargar la zona que duele y permitir caminar y estar de pie con menos molestia.
Señales de alarma: cuándo la artrosis del pie necesita al médico
Hay tres situaciones en las que el paso siguiente no es una plantilla, sino el médico especialista: que el pie empiece a deformarse, que pierda arco muy deprisa y que el dolor aparezca en una persona con un problema metabólico, la diabetes entre ellos. En esos tres casos la derivación va por delante de cualquier tratamiento biomecánico.
Preguntas frecuentes sobre la artrosis del pie
Estas son las dudas que más se repiten en la primera visita por un dolor dorsal del mediopié.
¿Por qué duele el empeine y no la planta? Porque la compresión se produce en la cara dorsal de las articulaciones de la zona media, no en la fascia. Por eso el dolor aparece al flexionar el pie andando y al cabo de muchas horas de pie, y no con los primeros pasos de la mañana.
¿Cuánto se tarda en notar la plantilla? En el ensayo, la diferencia de dolor entre los dos grupos ya era significativa en la semana seis. Es el dato del estudio, no un plazo aplicable a cada caso, que depende de la valoración.
¿Hace falta una resonancia? El ensayo la usó para medir el volumen de las lesiones de médula ósea, que era su objeto de investigación. La decisión sobre la plantilla sale de la valoración de la pisada; la indicación de una prueba de imagen corresponde al médico.
¿Se puede seguir corriendo o haciendo senderismo? El ensayo no estudió eso. Lo que sí se ajusta tras la valoración es la carga y el apoyo, y ayuda mucho saber si las molestias empezaron antes o después de cambiar de calzado o de plantilla: ese dato orienta sobre el papel del material en el problema.
Valoración de la artrosis del pie en Taller Humano
En Taller Humano, tu centro de podología en Madrid, el dolor dorsal del mediopié se estudia midiendo la pisada con el pie descalzo y decidiendo a partir de ahí si el movimiento que hunde el arco justifica una plantilla con arco y cómo debe estar hecha. Puedes consultar el estudio de la pisada y el resto de servicios y pedir una valoración.
Bibliografía
- Halstead J, Keenan AM, Conaghan PG, McGonagle D, Redmond AC. Effect of Foot Orthoses on Midfoot Pain and the Volume of Bone Marrow Lesions in the Midfoot: A Randomized Mechanism of Action Study. Arthritis Care & Research. 2026;78(4):547. PMID 40948063.
- Or YY, Menz HB, Munteanu SE, Landorf KB, Kaminski MR, Lim PQX. Effects of a contoured foot orthosis versus a flat sham insert on plantar loading in midfoot osteoarthritis. Clinical Biomechanics. 2026;133:106764. PMID 41592352.
Jesús Vega. Fisioterapeuta y podólogo colegiado. Licenciado en Ciencias del Deporte. Taller Humano, Madrid.
Actualizado en octubre de 2026.
Jesús Vega, fisioterapeuta (col. nº 016547) y podólogo (col. nº 838282638) en Taller Humano, Chamberí (Madrid). Especializado en fisioterapia avanzada ecoguiada —punción seca, EPI y neuromodulación— y en biomecánica del pie: estudio de la pisada y plantillas a medida.





