La relación entre el ejercicio e hipertensión arterial es una de las más sólidas y consistentes de la medicina del estilo de vida: el ejercicio físico regular es uno de los tratamientos no farmacológicos más eficaces para el control de la presión arterial, con efectos comparables en muchos casos a los de algunos fármacos antihipertensivos. Sin embargo, no todos los tipos de ejercicio son igualmente eficaces, y la prescripción individualizada es un factor determinante en la magnitud de los beneficios. Un estudio publicado en 2025 en Scientific Reports por López-Ruiz et al. compara los efectos del entrenamiento concurrente basado en la ratio carga-velocidad individual frente al entrenamiento continuo de resistencia en personas con hipertensión, con resultados que abren una perspectiva terapéutica muy relevante para la práctica del ejercicio terapéutico en este perfil de paciente.
Ejercicio e hipertensión arterial: bases fisiológicas del efecto antihipertensivo
El ejercicio e hipertensión arterial se vinculan a través de varios mecanismos fisiológicos que actúan de forma complementaria para reducir la presión arterial tanto durante el ejercicio como en reposo. El más estudiado es la reducción de las resistencias vasculares periféricas, que se produce como consecuencia de la adaptación estructural y funcional de los vasos sanguíneos al entrenamiento regular. El ejercicio aeróbico regular aumenta la producción de óxido nítrico endotelial, mejora la elasticidad arterial y reduce la actividad del sistema nervioso simpático, todos ellos mecanismos que contribuyen a la vasodilatación y la reducción de la presión arterial en reposo.
El entrenamiento de fuerza, por su parte, reduce la presión arterial a través de mecanismos diferentes pero complementarios, incluyendo la mejora de la sensibilidad a la insulina, la reducción de la rigidez arterial y la modulación del sistema renina-angiotensina. La combinación de ambos tipos de entrenamiento dentro de un programa concurrente debería, en teoría, producir efectos aditivos o sinérgicos sobre el control de la presión arterial, aunque la evidencia disponible hasta ahora era incompleta respecto a la forma óptima de diseñar este entrenamiento combinado.
Ejercicio e hipertensión arterial: qué es el entrenamiento concurrente basado en velocidad
El estudio de López-Ruiz et al. (2025) introduce un elemento de innovación metodológica muy relevante: el entrenamiento concurrente se prescribió de forma individualizada utilizando la ratio carga-velocidad de cada participante, es decir, ajustando la carga de los ejercicios de fuerza en función de la velocidad de ejecución individual en lugar de utilizar porcentajes fijos del máximo. Este enfoque, que conecta directamente con los principios del entrenamiento basado en velocidad, permite adaptar la carga en tiempo real al estado de rendimiento de cada persona, maximizando el estímulo de entrenamiento y minimizando el riesgo de sobreentrenamiento o de una carga insuficiente.
Los participantes del grupo de entrenamiento concurrente realizaron sesiones que combinaban ejercicios de fuerza con carga ajustada por velocidad y ejercicio aeróbico moderado en la misma sesión, mientras que el grupo control realizó únicamente entrenamiento continuo de resistencia aeróbica a intensidad moderada. Ambos grupos entrenaron con la misma frecuencia semanal y durante el mismo periodo de intervención.
Ejercicio e hipertensión arterial: resultados del estudio de López-Ruiz et al.
Los resultados del estudio de López-Ruiz et al. (2025) son especialmente relevantes porque demuestran que el entrenamiento concurrente basado en la ratio carga-velocidad individual produce mayores reducciones en la presión arterial sistólica y diastólica en comparación con el entrenamiento continuo de resistencia aeróbica convencional. Esta superioridad del entrenamiento combinado sobre el exclusivamente aeróbico tiene implicaciones importantes para el diseño de programas de ejercicio terapéutico en personas con hipertensión.
Además de los beneficios sobre la presión arterial, el grupo de entrenamiento concurrente mostró mejoras superiores en la composición corporal, la fuerza muscular y la capacidad aeróbica, lo que sugiere que este tipo de programa produce beneficios cardiovasculares y metabólicos más amplios que el entrenamiento aeróbico exclusivo. Estos hallazgos refuerzan la recomendación de incorporar el entrenamiento de fuerza en los programas de ejercicio terapéutico para personas con hipertensión, alejándose del paradigma que durante décadas relegó el trabajo de fuerza en este perfil de paciente por temor a los aumentos agudos de presión durante el ejercicio.
Ejercicio e hipertensión arterial: seguridad del entrenamiento de fuerza en hipertensos
Uno de los argumentos más frecuentes contra la inclusión del entrenamiento de fuerza en los programas de ejercicio e hipertensión arterial es el aumento agudo de la presión durante la ejecución de los ejercicios, especialmente cuando se utilizan cargas elevadas. El estudio de López-Ruiz et al. aborda esta cuestión utilizando cargas individualizadas por velocidad que permiten trabajar en rangos de intensidad controlados, evitando los picos de presión excesivos que se producen con cargas máximas o submáximas elevadas.
Este enfoque demuestra que el ejercicio e hipertensión arterial pueden combinarse de forma segura y eficaz cuando la prescripción es individualizada y el fisioterapeuta monitoriza adecuadamente la respuesta cardiovascular. La clave no es evitar el entrenamiento de fuerza en personas con hipertensión, sino prescribirlo de forma correcta, con cargas apropiadas, técnica adecuada y un control regular de la presión arterial antes, durante y después de la sesión.
Ejercicio e hipertensión arterial: aplicación clínica en fisioterapia
La incorporación del entrenamiento concurrente individualizado por velocidad en los programas de ejercicio terapéutico para personas con hipertensión requiere una valoración inicial exhaustiva que incluya la evaluación de la condición física de base, la presencia de factores de riesgo cardiovascular adicionales y la tolerancia al ejercicio. En Taller Humano, centro de fisioterapia en Madrid, diseñamos programas de ejercicio terapéutico para personas con hipertensión que integran los principios del entrenamiento concurrente individualizado, adaptando la carga y la intensidad a las características específicas de cada persona y monitorizando la respuesta cardiovascular a lo largo de todo el proceso.
La relación entre el entrenamiento basado en velocidad y la mejora del rendimiento y la salud es un tema que abordamos en profundidad en nuestro artículo sobre entrenamiento basado en velocidad, donde encontrarás más información sobre cómo aplicar estos principios en diferentes contextos clínicos y deportivos.
Progresión del ejercicio terapéutico en personas hipertensas
La progresión del ejercicio terapéutico en personas con hipertensión arterial debe seguir principios específicos que difieren de los aplicados en población general. En la fase inicial, el volumen e intensidad del entrenamiento deben ser conservadores, con énfasis en el aprendizaje técnico de los ejercicios y en la adaptación cardiovascular al esfuerzo. La presión arterial debe medirse antes de cada sesión, y el ejercicio debe suspenderse si la presión sistólica supera los 180 mmHg o la diastólica los 110 mmHg en reposo.
En las fases posteriores, la carga puede aumentarse de forma gradual guiada por la velocidad de ejecución, tal como propone el estudio de López-Ruiz et al. La combinación de ejercicios de fuerza con actividad aeróbica moderada dentro de la misma sesión es la estructura que ha demostrado mayor eficacia en el control del ejercicio e hipertensión arterial, y debe mantenerse a lo largo de todo el programa para maximizar los beneficios cardiovasculares y metabólicos.
El papel de la fisioterapia integral en la hipertensión
Aunque el ejercicio e hipertensión arterial es el eje central de este artículo, el abordaje fisioterapéutico de la hipertensión no se limita al ejercicio. El dolor musculoesquelético crónico, frecuente en personas de mediana edad y mayores con hipertensión, puede limitar la capacidad de participar en programas de ejercicio y contribuir al estrés crónico que eleva la presión arterial. En Taller Humano, tu centro de fisioterapia en Madrid, abordamos estas limitaciones mediante terapia manual, terapia miofascial y, cuando está indicada, punción seca sobre puntos gatillo activos que generan dolor y limitan la movilidad necesaria para la práctica del ejercicio.
La tensión muscular crónica en la musculatura cervical y de la cintura escapular, frecuente en personas con hipertensión y estrés crónico, puede abordarse eficazmente mediante terapia miofascial que contribuye a la reducción de la activación simpática y, de forma indirecta, a la mejora del control de la presión arterial.
La biomecánica del pie también juega un papel en este contexto: el dolor en los pies o las piernas que limita la capacidad de caminar reduce la actividad física diaria y dificulta la adherencia a los programas de ejercicio e hipertensión arterial. En Taller Humano, tu clínica de podología en Madrid, realizamos un estudio de la pisada completo que permite identificar las alteraciones biomecánicas que limitan la actividad. Cuando está indicado, la prescripción de plantillas personalizadas o plantillas a medida puede mejorar el confort durante el ejercicio y facilitar la adherencia al programa terapéutico. Si buscas un podólogo en Madrid con enfoque integral y orientado a la salud cardiovascular, en Taller Humano trabajamos de forma coordinada entre fisioterapeutas y podólogos. Si buscas un fisioterapeuta en Madrid especializado en ejercicio terapéutico para personas con hipertensión y factores de riesgo cardiovascular, en Taller Humano contamos con el equipo y la experiencia necesarios.
Preguntas frecuentes sobre ejercicio e hipertensión arterial
¿Puede el ejercicio sustituir a la medicación antihipertensiva? En algunos casos de hipertensión leve a moderada, el ejercicio físico regular puede ser suficiente para normalizar la presión arterial sin necesidad de medicación. En hipertensiones más severas, el ejercicio actúa como complemento de la medicación, potenciando su efecto y permitiendo en muchos casos reducir las dosis. La decisión siempre debe tomarse en coordinación con el médico responsable.
¿Cuánto tiempo tarda en mejorar la presión arterial con ejercicio? Las mejoras en la presión arterial comienzan a observarse a partir de las 4-8 semanas de entrenamiento regular. Los beneficios máximos se obtienen generalmente después de 3-6 meses de programa continuado, y se mantienen mientras se mantiene la práctica de ejercicio regular.
¿Qué tipo de ejercicio es más beneficioso para la hipertensión? Según el estudio de López-Ruiz et al. y la evidencia acumulada, el entrenamiento concurrente que combina ejercicio de fuerza individualizado con ejercicio aeróbico moderado es superior al entrenamiento aeróbico exclusivo para el control de la hipertensión arterial. La clave es la individualización de la carga y la progresión adecuada.
¿Es seguro hacer ejercicio intenso si tengo hipertensión? Con la supervisión adecuada y una prescripción individualizada, las personas con hipertensión controlada pueden realizar ejercicio de intensidad moderada-alta de forma segura. La hipertensión no controlada o muy severa requiere una evaluación médica previa al inicio de cualquier programa de ejercicio.
Conclusión
El estudio de López-Ruiz et al. (2025) demuestra que el entrenamiento concurrente individualizado por velocidad de ejecución es superior al entrenamiento aeróbico continuo convencional en el control del ejercicio e hipertensión arterial, produciendo mayores reducciones de la presión arterial y beneficios adicionales sobre la composición corporal y la condición física. Un programa de ejercicio terapéutico que combine fuerza y resistencia de forma individualizada, complementado con terapia manual, terapia miofascial y valoración biomecánica del pie con estudio de la pisada y plantillas a medida cuando proceda, es la estrategia más completa para abordar la hipertensión arterial desde la fisioterapia.
Bibliografía
López-Ruiz I, Lozano Ruiz-Poveda F, Masía MD, Heredia-Elvar JR, González-Gálvez N. Concurrent training based on an individual load-velocity ratio assessment as a better alternative to continuous endurance training to improve hypertension. Sci Rep. 2025 Oct 13;15(1):35751. doi: 10.1038/s41598-025-21195-z. PMID: 41083682. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41083682/





