El hombro del nadador es la lesión musculoesquelética más frecuente en la natación competitiva y una de las más complejas de abordar desde la fisioterapia, tanto por la elevada demanda de repeticiones del gesto de natación como por la dificultad de mantener al deportista entrenando mientras se trata la lesión. Se estima que entre el 40 y el 91% de los nadadores de élite experimenta dolor de hombro en algún momento de su carrera deportiva, y la microtraumatización crónica por sobrecarga repetitiva es el mecanismo responsable de la inmensa mayoría de estos casos. Un ensayo clínico aleatorizado publicado en 2025 en Healthcare por Tavares et al. analiza el efecto de programas preventivos de ejercicio específico para el hombro del nadador sobre el par de fuerzas y el equilibrio del manguito rotador en nadadores competitivos, aportando datos muy relevantes para el diseño de los programas de prevención y rehabilitación de esta lesión.
Biomecánica y mecanismo de lesión
El hombro del nadador es el resultado de la combinación entre la elevada demanda de repeticiones del gesto de natación — un nadador de élite puede realizar más de un millón de brazadas por año — y las exigencias biomecánicas específicas de cada estilo, que implican la elevación repetida del brazo por encima de la cabeza, la rotación interna forzada durante la fase de propulsión y las cargas asimétricas que se acumulan con los años de entrenamiento.
La lesión se produce principalmente en el espacio subacromial, donde el tendón del supraespinoso y la bursa subdeltoidea quedan atrapados entre la cabeza humeral y el arco coracoacromial durante la elevación del brazo. La rigidez de la cápsula posterior — especialmente la pérdida de rotación interna glenohumeral, conocida como GIRD — y el desequilibrio entre la fuerza de los rotadores internos y externos del hombro son los dos factores biomecánicos más relevantes en el desarrollo del hombro del nadador y los que los programas preventivos deben abordar de forma prioritaria.
Qué demuestra el estudio de Tavares et al.
El ensayo clínico aleatorizado de Tavares et al. (2025) asignó a nadadores competitivos a un grupo de intervención que realizó un programa de ejercicio terapéutico preventivo específico para el hombro durante la temporada, o a un grupo control que continuó con su entrenamiento habitual sin intervención preventiva. Las variables de resultado principal fueron el par de fuerzas isocinético del manguito rotador — tanto en rotación interna como externa — y el índice de equilibrio rotador-rotador, que mide la proporción entre la fuerza de los rotadores externos e internos.
Los resultados mostraron que el grupo de intervención presentó mejoras significativas tanto en el par de fuerzas del manguito rotador como en el índice de equilibrio entre rotadores externos e internos, lo que indica que el programa preventivo de ejercicio terapéutico no solo mejoró la fuerza del manguito, sino que también corrigió el desequilibrio entre rotadores internos y externos que es uno de los factores de riesgo más importantes para el hombro del nadador. El grupo control no mostró estas mejoras, confirmando que la intervención activa mediante ejercicio específico es necesaria para producir las adaptaciones preventivas deseadas.
Hombro del nadador: diseño del programa preventivo de ejercicio
El estudio de Tavares et al. identifica el fortalecimiento de los rotadores externos del hombro y la mejora del equilibrio entre rotadores internos y externos como los objetivos terapéuticos más relevantes del programa preventivo para el hombro del nadador. En la natación, los rotadores internos — principalmente el subescapular, el pectoral mayor y el dorsal ancho — son mucho más solicitados que los rotadores externos durante la fase de propulsión, generando un desequilibrio progresivo con los años de entrenamiento que predispone al pinzamiento subacromial y a las lesiones del manguito rotador.
Los ejercicios de rotación externa resistida en distintas posiciones — a 0°, 45° y 90° de abducción — el press escapular para el serrato anterior, los ejercicios de retracción escapular con énfasis en la activación del trapecio inferior, y los ejercicios de estabilización glenohumeral en cadena cinética cerrada son los componentes del ejercicio terapéutico con mayor respaldo en la literatura para la prevención y el tratamiento del hombro del nadador.
Hombro del nadador: progresión del ejercicio terapéutico en el nadador
En Taller Humano, centro de fisioterapia en Madrid, diseñamos programas de ejercicio terapéutico preventivo para nadadores competitivos que siguen los principios identificados por Tavares et al., con una progresión que avanza desde los ejercicios analíticos de fortalecimiento del manguito rotador hasta los ejercicios funcionales específicos del gesto de natación. La progresión debe adaptarse al calendario competitivo del nadador, siendo más voluminosa durante la pretemporada y pasando a un formato de mantenimiento con menor carga durante las fases de competición intensa.
La dosificación del programa preventivo es fundamental: el exceso de volumen de ejercicio terapéutico añadido a un entrenamiento de natación ya de por sí intenso puede generar fatiga adicional que aumente en lugar de reducir el riesgo de lesión. La integración del trabajo preventivo dentro del calentamiento o la vuelta a la calma del entrenamiento, en lugar de añadirlo como una sesión adicional, es la estrategia más eficaz para garantizar la adherencia sin aumentar la carga total.
Puedes ampliar la información sobre las lesiones más frecuentes en nadadores competitivos y su manejo en nuestro artículo sobre lesiones en nadadores competitivos.
Hombro del nadador: abordaje multimodal en fisioterapia
El ejercicio terapéutico es el eje central tanto de la prevención como del tratamiento del hombro del nadador, pero su eficacia aumenta de forma significativa cuando se integra dentro de un abordaje multimodal que aborde las restricciones de movilidad y las sobrecargas miofasciales que acompañan al cuadro. En Taller Humano, tu centro de fisioterapia en Madrid, combinamos el ejercicio terapéutico con terapia manual y terapia miofascial dentro de un protocolo coordinado adaptado a las características específicas de cada nadador.
La terapia manual articular sobre la articulación glenohumeral es fundamental para restaurar la rotación interna glenohumeral perdida en los nadadores con GIRD. Las técnicas de movilización posterior de la capsula glenohumeral — como el sleeper stretch asistido o la movilización en decúbito lateral — recuperan de forma eficaz la movilidad perdida y reducen el riesgo de pinzamiento subacromial durante la brazada. La movilización torácica en extensión y rotación, frecuentemente restringida en nadadores por la postura sostenida durante el entrenamiento, mejora la cinemática escapular y reduce la demanda compensatoria sobre la articulación glenohumeral.
Terapia miofascial y punción seca en el hombro del nadador
La terapia miofascial sobre el infraespinoso, el redondo menor, el pectoral menor y el dorsal ancho es especialmente relevante en el nadador, donde la sobresolicitación crónica de estos músculos genera tensiones miofasciales que perpetúan tanto el dolor como el desequilibrio de fuerza entre rotadores. Cuando existen puntos gatillo activos en el infraespinoso o el redondo menor que están inhibiendo la fuerza de rotación externa — uno de los mecanismos que el estudio de Tavares et al. asocia con el hombro del nadador — la punción seca puede ser una herramienta complementaria muy eficaz para restaurar la función de estos músculos y facilitar su fortalecimiento posterior.
Si buscas un fisioterapeuta en Madrid especializado en patología del hombro en nadadores y con experiencia en la combinación de fisioterapia invasiva y ejercicio terapéutico preventivo, en Taller Humano contamos con el equipo y la formación necesarios.
Preguntas frecuentes sobre el hombro del nadador
¿Todos los nadadores desarrollarán hombro del nadador en algún momento?
No necesariamente, pero la prevalencia es muy alta en nadadores competitivos por el elevado volumen de entrenamiento y la naturaleza repetitiva del gesto. Los nadadores con mejor equilibrio entre rotadores externos e internos, mayor movilidad glenohumeral y que realizan programas preventivos de ejercicio terapéutico tienen un riesgo significativamente menor.
¿Puedo seguir nadando mientras me trato el hombro del nadador?
En muchos casos sí, con modificaciones en el entrenamiento que reduzcan el volumen de estilos y distancias que provocan dolor — especialmente el crol y la mariposa en fase aguda — mientras se potencia el trabajo de estilos con menor demanda del hombro afectado. El fisioterapeuta debe coordinar estas modificaciones con el entrenador.
¿Cuánto tiempo dura el tratamiento del hombro del nadador?
Depende de la severidad del cuadro. En los casos de debut reciente sin degeneración tendinosa, una recuperación completa en 6 a 12 semanas de tratamiento activo es esperable. Los casos crónicos con tendinopatía o bursitis establecida pueden requerir entre 3 y 6 meses.
¿El hombro del nadador afecta solo al hombro dominante?
No exclusivamente. Aunque el hombro dominante es más frecuentemente afectado, el hombro no dominante también puede desarrollar sintomatología, especialmente en nadadores que respiran siempre hacia el mismo lado o que utilizan el agarre del hombro no dominante de forma asimétrica.
Conclusión
El ensayo clínico de Tavares et al. (2025) confirma que los programas de ejercicio terapéutico preventivo mejoran de forma significativa el par de fuerzas y el equilibrio del manguito rotador en nadadores competitivos, reduciendo los factores de riesgo más relevantes para el hombro del nadador. Un abordaje integral que combine ejercicio terapéutico específico para el manguito rotador y los estabilizadores escapulares, terapia manual articular glenohumeral y torácica, terapia miofascial sobre la musculatura periescapular y punción seca cuando esté indicada, es la estrategia más completa para prevenir y tratar el hombro del nadador de forma eficaz y duradera.
Bibliografía
Tavares N, Vilas-Boas JP, Castro MA. Effect of Preventive Exercise Programs for Swimmer’s Shoulder Injury on Rotator Cuff Torque and Balance in Competitive Swimmers: A Randomized Controlled Trial. Healthcare (Basel). 2025 Mar 1;13(5):538. doi: 10.3390/healthcare13050538. PMID: 40077099. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40077099/
Jesús Vega, fisioterapeuta (col. nº 016547) y podólogo (col. nº 838282638) en Taller Humano, Chamberí (Madrid). Especializado en fisioterapia avanzada ecoguiada —punción seca, EPI y neuromodulación— y en biomecánica del pie: estudio de la pisada y plantillas a medida.





