La musculatura intrínseca del pie es el grupo de músculos cortos que sostienen el arco desde dentro, y su estado se puede ver y medir. Un estudio de 2025 con 119 personas encontró que estos músculos son más pequeños y de peor calidad en quienes tienen inestabilidad crónica de tobillo, dolor femoropatelar o diabetes. En consulta lo valoramos con tests concretos y con ecografía antes de decidir entre ejercicio, plantilla o las dos cosas.
Por qué valoramos la musculatura intrínseca del pie antes de decidir nada
Cuando un paciente llega con el arco hundido, con una fascitis que vuelve o con un tobillo que se tuerce cada poco, la pregunta que hay que contestar no es qué plantilla le ponemos. Es otra, y va antes: ¿puede este pie sostener su propio arco?
Esa pregunta tiene respuesta clínica. El arco no se mantiene solo por la forma de los huesos: lo sostienen la fascia plantar, el tibial posterior y un grupo de músculos cortos que nacen y terminan dentro del propio pie —el abductor del hallux, el flexor corto de los dedos, el cuadrado plantar, el abductor del quinto dedo—. Ese grupo es la musculatura intrínseca del pie, y es el que decide si el arco aguanta cuando el talón despega del suelo.
Si esa musculatura puede, el trabajo es de ejercicio. Si no puede, la plantilla entra cuanto antes para proteger el tejido mientras tanto. Todo el matiz está en saber en cuál de los dos casos estamos, y eso se valora.
Qué encontró el estudio: músculos más pequeños y de peor calidad
Un trabajo publicado en PLOS One en agosto de 2025 midió por ecografía el abductor del hallux y el flexor corto de los dedos en 119 personas: 35 con dolor femoropatelar, 29 con inestabilidad crónica de tobillo, 8 con una artrodesis de la primera articulación metatarsofalángica, 9 con diabetes y 38 controles sanos. De cada músculo midió dos cosas distintas: el área de sección transversal, que es el tamaño, y la ecogenicidad, que refleja la calidad del tejido.
El resultado fue que el abductor del hallux era significativamente más pequeño en todos los grupos con patología salvo en el de la artrodesis, y que la calidad del tejido difería entre grupos en los dos músculos. Los autores lo cierran con una recomendación clara: los clínicos deberían valorar y trabajar específicamente estos músculos en estas poblaciones.
Lo que este estudio no midió
Conviene decirlo con la misma claridad. No es un metaanálisis ni un ensayo clínico: es un estudio observacional transversal, una foto fija. Observa que en esos pacientes el músculo es más pequeño, pero no demuestra que el músculo pequeño sea la causa del problema ni que entrenarlo lo evite. Podría ser también la consecuencia de meses cojeando o de un tobillo que no apoya bien.
Dos de los grupos son muy pequeños —8 y 9 personas—, así que sobre ellos no se puede construir nada. Y el grupo de dolor femoropatelar fue precisamente el que menos diferencias mostró: en el flexor corto de los dedos no las hubo. El dato que más aguanta es el del abductor del hallux, que es justo el músculo sobre el que más trabajamos.
Los tests que usamos para saber si el pie sostiene su arco
Antes de encender el ecógrafo hay exploración. En consulta uso tres pruebas que, juntas, dicen bastante de cómo se va a comportar ese arco.
El test de Jack y el mecanismo de windlass
El primero es el test de Jack, que explora el mecanismo de windlass: al extender el primer dedo, la fascia plantar tira del calcáneo y el arco se eleva. Lo que valoro con él es si la fascia es competente y si el pie recupera la altura del arco, con la inversión y la rotación externa que acompañan a ese gesto. Traducido a lo que importa: si el pie responde formando el arco en el momento del despegue del talón, que es cuando más se le exige.
La elevación de talón y el tibial posterior
El segundo es el test de elevación de talón, que me da la fuerza del tibial posterior. El tibial posterior es el gran sostén dinámico del arco por dentro, y cuando falla, el pie se hunde por mucho que los intrínsecos trabajen. Es una prueba sencilla de hacer y muy informativa.
El test de resistencia a la supinación
El tercero es el test de resistencia a la supinación, que orienta sobre cuánta ayuda externa necesitaría ese pie para controlarse. Los tres tests juntos nos dicen si el pie es capaz de sostenerse por sí mismo o si va a necesitar un apoyo mientras gana capacidad.
Qué añade la ecografía a la valoración de la musculatura intrínseca del pie
Aquí es donde la práctica clínica va un paso más allá del estudio. Sí, miramos el abductor del hallux y los flexores cortos con la ecografía, y no solo por el tamaño: valoramos el grosor del músculo y la calidad del tejido tendinoso, que es información que ningún test manual da.
Y aprovechamos la misma exploración para mirar la fascia plantar: su grosor, su aspecto y si hay tendinopatías subclínicas que todavía no duelen pero ya están ahí. Esa combinación —tests funcionales y ecografía del pie en la misma sesión— es lo que convierte una impresión en una decisión con criterio.
Esto conecta con el estudio de una forma muy concreta: el trabajo de PLOS One mide exactamente lo mismo que miramos nosotros, con la misma herramienta, pero se queda en describir el hallazgo. En consulta ese hallazgo tiene consecuencias inmediatas sobre qué se hace con ese pie.
Qué ejercicio trabaja la musculatura intrínseca del pie
El ejercicio que más mandamos es el short foot o pie corto: acortar el pie llevando la cabeza del primer metatarsiano hacia el talón sin doblar los dedos, activando el arco desde dentro. Trabaja fundamentalmente el abductor del hallux, que es el músculo que el estudio señala como el más afectado.
A partir de ahí, el programa se completa con dos piezas más:
- Ejercicios específicos del tibial posterior, para que ese músculo aporte su parte al mantenimiento del arco.
- Ejercicios que favorezcan la inversión del tobillo, que refuerzan el control del pie por su lado interno.
No es un ejercicio suelto ni una tabla genérica de internet: es un programa que se elige según lo que hayan dicho los tests y la ecografía, y que se revisa. Por eso la valoración va antes.
Cuándo la plantilla entra antes que el ejercicio
Cuando la exploración dice que esa musculatura no va a poder frenar la hiperpronación, la ortesis plantar entra pronto, no al final. No sustituye al trabajo del tejido ni al ejercicio: protege la fascia y el resto de estructuras mientras el pie gana capacidad, y en algunos casos se puede ir retirando poco a poco si el ejercicio consigue mejoría, aunque eso es muy variable de una persona a otra.
Cuando la exploración dice lo contrario —que el pie tiene margen—, se puede intentar el camino del ejercicio y reservar la plantilla. Es la misma decisión, tomada con datos distintos.
Cuándo conviene que te miren el pie
Merece una valoración el pie que se hunde de forma evidente al apoyar, el que acumula fascitis de repetición, el tobillo que se tuerce con facilidad y el dolor plantar que no termina de irse con reposo. En Taller Humano, tu centro de podología en Madrid, esa valoración incluye los tests funcionales, el estudio de la pisada y la ecografía.
Un aviso importante: si hay diabetes, pérdida de sensibilidad en el pie, heridas que no cierran o cambios de color y temperatura, eso no es un problema de musculatura y requiere valoración médica específica. En el estudio la diabetes aparece como grupo de comparación, no como una población a la que se le pueda aplicar sin más un programa de ejercicio del pie.
Preguntas frecuentes sobre la musculatura intrínseca del pie
¿Se puede fortalecer el arco del pie con ejercicios?
Se puede trabajar la musculatura que lo sostiene, y el short foot es el ejercicio de referencia. Lo que no se puede prometer es que el arco cambie de forma en todos los casos: depende de cuánta capacidad tenga ese pie, y eso es lo que valora la exploración.
¿Cuánto tarda en notarse?
Depende del punto de partida y, sobre todo, de la constancia. La adherencia al trabajo en casa es el factor que más diferencia marca entre los casos que mejoran y los que no.
¿Si hago los ejercicios podré dejar la plantilla?
En algunos casos la plantilla puede ser transitoria e irse retirando progresivamente; en otros cumple una función que conviene mantener. Es muy variable y se decide reevaluando, no de antemano.
¿La ecografía duele o tiene riesgo?
No. Es una exploración indolora, sin radiación, que se hace en la misma consulta y permite ver el músculo y la fascia en el momento.
¿Vale cualquier ejercicio del pie que encuentre en internet?
El gesto puede parecer el mismo y estar mal ejecutado, que es lo más frecuente con el short foot. Y, sobre todo, el ejercicio adecuado depende de qué estructura esté fallando en ese pie concreto.
Lo que cambia valorar la musculatura intrínseca del pie
La aportación del estudio de PLOS One es que pone números a algo que en consulta se ve a diario: el músculo que sostiene el arco está peor en los pies que dan problemas. La aportación de la consulta es lo que viene después. Con el test de Jack, la elevación de talón, la resistencia a la supinación y la ecografía se sabe si ese pie puede sostenerse solo, y de ahí sale el plan: ejercicio, plantilla, o plantilla ahora y ejercicio para poder retirarla más adelante.
Valorar la musculatura intrínseca del pie convierte una decisión de despacho en una decisión clínica. Y para el paciente cambia mucho: deja de ser «te pongo plantillas» y pasa a ser «esto es lo que tu pie puede hacer, y esto es lo que vamos a hacer con él».
Bibliografía
Jaffri A, Park J, Hart J, Hertel J, Saliba S. Comparison of intrinsic foot muscle function in patients with different lower extremity conditions. PLOS One. 2025;20(8):e0325028. doi:10.1371/journal.pone.0325028. Texto completo en PLOS One.
Jesús Vega — Fisioterapeuta y podólogo colegiado, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Taller Humano, Madrid.
Actualizado en septiembre/2026
Jesús Vega, fisioterapeuta (col. nº 016547) y podólogo (col. nº 838282638) en Taller Humano, Chamberí (Madrid). Especializado en fisioterapia avanzada ecoguiada —punción seca, EPI y neuromodulación— y en biomecánica del pie: estudio de la pisada y plantillas a medida.





