En la tendinopatía aquílea el ejercicio de carga es el tratamiento, y el excéntrico es una de las formas que mejor funcionan: un metaanálisis de 2026 con 21 ensayos y 994 pacientes confirma que alivia el dolor más que las terapias pasivas aplicadas solas y que se acompaña de cambios en la imagen del tendón. Lo que no demuestra es que sea superior a otros ejercicios con carga. Elegir cuál y cuándo es la parte clínica.
Qué consigue el ejercicio en la tendinopatía aquílea
El paciente que llega a consulta con el talón o el tendón doliendo desde hace meses suele traer una idea muy concreta de internet: que lo suyo se arregla bajando el talón desde un escalón. No va desencaminado, pero la evidencia dice algo más matizado y más útil.
El metaanálisis de Yuan y colaboradores, publicado en BMC Musculoskeletal Disorders en abril de 2026, reunió 21 ensayos clínicos aleatorizados y 994 pacientes para comparar el ejercicio excéntrico con el resto de tratamientos conservadores. El resultado tiene dos mitades y las dos importan.
La primera: el ejercicio excéntrico reduce el dolor más que las terapias físicas pasivas cuando estas se aplican solas, con una diferencia de medias estandarizada de −0,54 en escala visual analógica y de −0,29 en escala numérica. La segunda: frente a otras formas de ejercicio, los efectos son comparables. Los autores lo dicen sin rodeos en su conclusión: el excéntrico «puede servir como opción de primera línea dentro de programas de ejercicio basados en carga», pero «no es un patrón oro independiente superior a otras formas de ejercicio».
Traducido a consulta: lo que cambia el tendón no es un ejercicio de moda. Es la carga, bien elegida y bien dosificada.
El excéntrico no es el único ejercicio que funciona
Esto es importante decirlo porque ahorra frustración. Un paciente que empieza el protocolo excéntrico clásico por su cuenta, lo hace con dolor, no progresa y abandona a las tres semanas concluye que el ejercicio no le sirve. Lo que ha fallado no es el ejercicio: es la fase.
En el abordaje de cualquier tendinopatía trabajamos con una progresión de carga que empieza por el trabajo isométrico, pasa al excéntrico cuando el cuadro lo permite y termina en carga progresiva. El excéntrico no es el principio del tratamiento: es un escalón intermedio. Y llegar a él antes de tiempo es uno de los motivos más frecuentes de estancamiento.
Lo que decide el paso de fase es el dolor, no la ecografía
Aquí está el matiz clínico que el estudio no puede dar, porque mide grupos y no pacientes.
El metaanálisis utiliza la ecografía como desenlace: describe cambios en el grosor anteroposterior del tendón y una reducción de la vascularización en los grupos tratados con ejercicio excéntrico. Es un dato interesante a escala de investigación, y conviene leerlo como lo que es: un promedio de 21 ensayos medido al final de una intervención.
En la práctica, el criterio para cambiar de fase es otro. A nivel de imagen ecográfica no encontramos un cambio lo bastante llamativo como para apoyarnos en él y decidir el salto del isométrico al excéntrico. El marcador que sí manda es el dolor: cuando el dolor baja, el tendón admite el escalón siguiente. El dolor es el que dicta qué ejercicio vamos a implementar.
Cómo se empieza cuando la tendinopatía aquílea duele mucho
Hay muchos casos en los que hay que empezar muy despacito con trabajo isométrico y solo después pasar al excéntrico. No es una fase de trámite ni un calentamiento: es el primer estímulo de carga que el tendón tolera, y en cuadros irritativos es lo único que se puede hacer durante varias sesiones.
Como referencia de tolerancia utilizamos el mismo criterio que en el resto de tendinopatías: molestia admisible durante el ejercicio, en torno a 4-5 sobre 10, siempre que al día siguiente el dolor haya vuelto a su nivel de partida. Si no vuelve, la carga era excesiva.
Cuándo el excéntrico ha llegado demasiado pronto
Cuando pasamos al ejercicio excéntrico y duele mucho, o el paciente no lo tolera, volvemos al isométrico. En la mayoría de esos casos el problema no es el ejercicio: es que hemos pasado demasiado rápido de fase, y retroceder un escalón resuelve el bloqueo.
Si el dolor persiste con trabajo isométrico al cabo de dos o tres semanas, ahí sí toca parar y reevaluar el estado del tendón con ecografía. Es la señal de que algo en la valoración inicial hay que revisar.
Para qué sí usamos la ecografía en la tendinopatía aquílea
Que la ecografía no decida el paso de fase no significa que sobre. Al contrario: decide dos cosas más importantes.
La primera, si se puede cargar ese tendón. La segunda, qué hacer cuando el paciente no evoluciona como debería. Las dos son decisiones de seguridad, y las dos necesitan imagen.
Qué miramos en el tendón
En la valoración inicial observamos el conjunto del tendón y de las estructuras que lo rodean:
- La homogeneidad del tejido: si el tendón se ve homogéneo o heterogéneo.
- La presencia de zonas hipoecoicas, que indican desorganización de las fibras.
- La neovascularización, uno de los hallazgos más asociados al tendón sintomático.
- El estado de la grasa de Kager, el paquete adiposo situado por delante del tendón.
- La bursa retrocalcánea, para descartar que parte del dolor venga de ahí y no del tendón.
Con ese conjunto decidimos si se aplica ejercicio en el estado en el que el tendón está, y con qué intensidad se empieza. Es la misma lógica que aplicamos en el resto de la clínica cuando usamos la ecografía en fisioterapia: sirve para tomar decisiones de carga con criterio objetivo, no solo para poner un nombre al cuadro.
Cuándo el ejercicio no es la primera respuesta
Hay una situación en la que no se empieza por el ejercicio. Si en la valoración inicial el tendón está muy afectado, no se pauta ejercicio de entrada: se deriva para valoración médica. Un tendón con daño estructural avanzado no necesita una progresión de carga, necesita que alguien decida antes qué se puede hacer con él.
Y hay señales que obligan a consultar sin esperar: un dolor brusco con sensación de chasquido durante un gesto de impulso, la imposibilidad de ponerse de puntillas sobre esa pierna o un hueco palpable en el trayecto del tendón. Nada de eso es una tendinopatía y nada de eso se trata con ejercicio.
Lo que el metaanálisis no midió
Un artículo honesto tiene que contar también la parte incómoda del estudio, y esta la tiene.
En la escala funcional específica del tendón de Aquiles (VISA-A), las mejoras del grupo de ejercicio excéntrico fueron menores que las de los controles, con una heterogeneidad extremadamente alta entre ensayos (I² = 86,1 %) que los propios autores consideran suficiente para impedir conclusiones definitivas. Dicho de otro modo: en función, los datos no permiten afirmar nada en ninguna dirección.
Tampoco conviene sobreinterpretar el hallazgo ecográfico. El estudio describe un aumento del grosor anteroposterior junto a la reducción de la vascularización y lo presenta como mejora estructural. Es lo que dice el trabajo y así lo recogemos, pero el grosor por sí solo es un parámetro que hay que leer con prudencia y siempre dentro del contexto clínico del paciente.
Y una tercera cosa que el metaanálisis no mira: de dónde viene la sobrecarga.
El factor que el estudio no contempla: cómo pisa el paciente
Los ensayos incluidos comparan ejercicios entre sí, con el tendón como única variable. En consulta, buena parte de las tendinopatías del Aquiles que tratamos tienen detrás un patrón de pisada que sobrecarga el tendón en cada zancada, además de un tríceps sural acortado que multiplica la tracción.
Por eso, cuando el cuadro se repite o no termina de ceder, el estudio de la pisada deja de ser un extra. La relación entre pronación y tendón de Aquiles explica más recaídas de las que parece, y es exactamente el tipo de factor que un metaanálisis de ejercicio no puede recoger.
Preguntas frecuentes sobre la tendinopatía aquílea
¿Cuánto tarda en curarse una tendinopatía aquílea?
El horizonte razonable está entre tres y seis meses de trabajo sostenido, y puede llegar hasta doce en cuadros muy crónicos. La mejoría del dolor suele aparecer bastante antes que la recuperación del tendón, y ese desfase es el que hace que mucha gente abandone a mitad.
¿Puedo seguir corriendo mientras me trato?
Depende de la fase y de cómo responda el tendón al día siguiente. En las fases iniciales lo habitual es reducir volumen e impacto, no parar del todo. La decisión se toma con el criterio de tolerancia, no con el calendario.
¿Sirven de algo los tratamientos pasivos?
Sí, pero no solos. El estudio compara el ejercicio con terapias pasivas aisladas, y ahí el ejercicio gana. En consulta la terapia manual, la terapia miofascial sobre gemelo y sóleo o las técnicas ecoguiadas se usan para crear un entorno que permita cargar antes y mejor; lo que remodela el tejido es la carga.
¿Y si el excéntrico me duele mucho?
Es la señal de que se ha subido un escalón antes de tiempo. Se vuelve al trabajo isométrico y se avanza cuando el dolor lo permita.
Qué hacemos con una tendinopatía aquílea
En Taller Humano, tu centro de fisioterapia en Madrid, el punto de partida de una tendinopatía aquílea no es un protocolo cerrado: es una valoración. Ecografía del tendón para saber qué se puede cargar, valoración de la fuerza del tríceps sural y análisis de la pisada cuando el patrón lo justifica. A partir de ahí, una progresión de carga que empieza donde el tendón la admite y avanza al ritmo que marque el dolor.
Si llevas meses con el Aquiles doliendo y el excéntrico que encontraste en internet no te está funcionando, lo más probable no es que el ejercicio no sirva: es que te falta saber en qué fase estás. Puedes verlo con nosotros en la consulta de fisioterapia y podología.
Bibliografía
Yuan F, Ren K, Zhao Z, Wang P, Song L. The efficacy of eccentric exercise in the treatment of Achilles tendinopathy: a systematic review and meta-analysis. BMC Musculoskeletal Disorders. 2026;27(1):481. doi:10.1186/s12891-026-09861-3.
Texto completo disponible en BMC Musculoskeletal Disorders.
Jesús Vega — Fisioterapeuta y podólogo colegiado, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Taller Humano, Madrid.
Actualizado en septiembre de 2026.
Jesús Vega, fisioterapeuta (col. nº 016547) y podólogo (col. nº 838282638) en Taller Humano, Chamberí (Madrid). Especializado en fisioterapia avanzada ecoguiada —punción seca, EPI y neuromodulación— y en biomecánica del pie: estudio de la pisada y plantillas a medida.





