Ir al podólogo para mayores no es solo cortar uñas: el pie da pistas del riesgo de caída. Un metaanálisis de 2026 con 14 estudios que siguieron a personas mayores en el tiempo encontró que el dolor de pie, la pérdida de sensibilidad y la debilidad de los músculos que flexionan los dedos se asocian a más caídas. En consulta exploramos esas tres cosas con monofilamento, diapasón y dinamometría.
Por qué un podólogo para mayores mira algo más que las uñas
Cuando pensamos en prevenir caídas en una persona mayor, pensamos en la vista, en la medicación, en la alfombra del pasillo o en la fuerza de las piernas. Todo eso cuenta. Pero hay una pieza que casi nunca entra en la conversación y que está en contacto con el suelo en cada paso: el pie.
El pie es el primer sensor del equilibrio y la primera palanca de la marcha. Informa al sistema nervioso de cómo es el suelo que pisamos y empuja el cuerpo hacia delante en cada despegue. Si duele, si ha perdido sensibilidad o si sus músculos ya no agarran el suelo, el resto del cuerpo trabaja con información peor y con menos margen para corregir un tropiezo.
Por eso una buena valoración podológica no se queda en la uña o en la dureza que molesta. Es una valoración de cómo ese pie sostiene, siente y empuja.
Qué encontró el metaanálisis sobre el pie y las caídas
En agosto de 2026 se publicó en Health Science Reports una revisión sistemática con metaanálisis que se hizo una pregunta muy concreta: qué problemas del pie y del tobillo predicen caídas futuras en personas de 60 años o más. Revisaron 2.189 artículos en seis bases de datos y se quedaron con 14 estudios de cohortes prospectivas, es decir, estudios que miden el pie primero y luego siguen a esas personas para ver quién se cae.
Tres factores salieron asociados a un mayor riesgo de caída:
- El dolor de pie, con una odds ratio agrupada de 1,99.
- La pérdida de sensibilidad, con una odds ratio de 1,52.
- La debilidad de la musculatura intrínseca del pie: la de los flexores del primer dedo (odds ratio 1,65) y, sobre todo, la de los flexores de los dedos menores (odds ratio 2,04).
La conclusión de los autores es literal: estos hallazgos refuerzan la importancia de incluir la valoración de la salud del pie dentro de las estrategias de prevención de caídas.
Lo que el metaanálisis no permite afirmar
Conviene decirlo con la misma claridad. Son estudios de asociación, no de tratamiento: dicen que quien tiene el pie doloroso, insensible o débil se cae más, no que tratar el pie evite las caídas. Eso aún no está medido.
Además, para las deformidades del pie, el rango de movimiento del tobillo, las lesiones cutáneas y la postura, los resultados fueron inconsistentes o con pocos datos. No se puede presentar un hallux valgus como factor de caída demostrado. Lo que aguanta con solidez son los tres factores de arriba, y son justo los que se exploran en consulta.
Lo que veo en el pie de una persona mayor
Aquí la consulta aporta lo que un metaanálisis no puede dar: cómo son esos pies de verdad. Cuando exploro a una persona mayor, hay un patrón que se repite mucho.
Dedos en garra: los flexores pierden la partida
Lo más frecuente son los dedos en garra. Los flexores de los dedos pierden fuerza frente a los extensores, y el dedo acaba recogido y levantado del suelo. El dedo en garra no es solo un problema estético o de roce con el calzado: es un dedo que ya no agarra el suelo en el despegue. Y es exactamente la debilidad que el metaanálisis asocia a más caídas.
El tibial posterior y el arco que cede
También veo con frecuencia signos de inflamación en el tibial posterior y, a menudo, caída del arco. El tibial posterior es el gran sostén dinámico del arco por dentro; cuando se sobrecarga y falla, el pie se hunde y pierde estabilidad en el apoyo. Es un cuadro que conviene detectar pronto, porque un pie plano que aparece o empeora en la edad adulta, con dolor por dentro del tobillo, necesita una valoración específica.
Hiperqueratosis y almohadilla grasa: el suelo se siente distinto
Otro hallazgo muy habitual son zonas de hiperqueratosis muy marcadas. No aparecen por casualidad: son el resultado de una mala distribución de la fuerza de reacción del suelo, que se concentra en puntos concretos en lugar de repartirse por toda la planta. A eso se suma la pérdida de la almohadilla grasa plantar, que con los años se adelgaza y deja menos amortiguación bajo el talón y las cabezas de los metatarsianos.
Las dos cosas duelen al caminar. Y el dolor de pie es el primero de los tres factores del estudio.
La sensibilidad que se pierde sin avisar
Y en algunos pies encuentro pérdida de sensibilidad en alguna zona de la planta. La persona a menudo no lo ha notado, porque no duele: simplemente deja de sentir bien el suelo. Es el segundo factor del metaanálisis, y es el que más fácilmente pasa desapercibido si nadie lo busca.
Cómo explora un podólogo para mayores la sensibilidad y la fuerza
Todo lo anterior se puede medir en la misma consulta, y esa es la diferencia entre una impresión y una valoración.
- Sensibilidad. Usamos el monofilamento, que explora la sensibilidad a la presión en puntos concretos de la planta, y el diapasón, que explora la sensibilidad a la vibración. Juntos dan un mapa de qué zonas del pie siguen informando bien y cuáles no.
- Fuerza de los dedos. Con el MicroFET 3, un dinamómetro de mano de alta precisión, medimos la fuerza de los dedos del pie y la comparamos de un lado a otro. Esa comparación nos dice no solo cuánta fuerza falta, sino en qué pie y en qué dedos falta.
- Dolor, arco y apoyo. La exploración del tibial posterior, el estado del arco y el estudio de la pisada en la plataforma de presiones muestran dónde se concentra la carga y por qué aparecen las durezas.
Es una valoración que responde a las tres preguntas que plantea el estudio con herramientas concretas, sin suposiciones.
Qué hace el podólogo para mayores con lo que encuentra
La valoración solo tiene sentido si cambia lo que se hace después. Según lo que aparezca, el abordaje combina varias piezas:
- Tratar el dolor. Tratar la hiperqueratosis que duele y, sobre todo, entender por qué aparece. Si la carga se concentra en un punto, una plantilla personalizada puede redistribuirla.
- Recuperar la fuerza de los dedos. El trabajo de la musculatura intrínseca del pie con ejercicios específicos, pautados según lo que haya medido el dinamómetro, y revisados volviendo a medir.
- Proteger el arco. Cuando el tibial posterior está sobrecargado, el tratamiento del tejido y el soporte del arco van de la mano.
- Vigilar la sensibilidad. Una pérdida de sensibilidad hay que explicarla. Si aparece, se deriva al médico para estudiar su causa, porque puede estar detrás una neuropatía que necesita diagnóstico propio.
Nada de esto sustituye al trabajo de fuerza general, que es la otra gran pata de la prevención de caídas en mayores. Lo completa por abajo, en la parte del cuerpo que toca el suelo.
Cuándo conviene ir al podólogo para mayores
Merece una valoración la persona mayor que:
- Tiene dolor en los pies al caminar o al estar de pie.
- Tiene dedos en garra o durezas que vuelven una y otra vez.
- Nota que el arco se ha hundido o que se le tuerce el pie hacia dentro.
- Dice que «no siente bien el suelo» o tiene hormigueos o acorchamiento.
- Ha tenido alguna caída o algún tropiezo sin explicación clara.
En Taller Humano, tu centro de podología en Madrid, esa valoración se hace en consulta e incluye la exploración de la sensibilidad, la dinamometría de los dedos y el estudio de la pisada.
Un aviso importante: si hay diabetes, heridas que no cierran, cambios de color o de temperatura en el pie, o una pérdida de sensibilidad que avanza, eso requiere valoración médica. El podólogo puede detectarlo, pero el estudio de la causa corresponde al médico.
Preguntas frecuentes sobre el podólogo para mayores
¿Cada cuánto debería revisarse los pies una persona mayor?
Depende de lo que aparezca en la primera valoración. Un pie sin dolor, con buena sensibilidad y buena fuerza necesita menos seguimiento que uno con dedos en garra, durezas recurrentes o pérdida de sensibilidad.
¿Los dedos en garra tienen solución?
Depende de si todavía son flexibles. Cuando el dedo aún se puede estirar, el trabajo de fuerza de los flexores y una buena gestión de la carga ayudan mucho. Cuando ya está rígido, el objetivo pasa a ser proteger la zona y evitar el dolor.
¿Unas plantillas evitan las caídas?
Ningún estudio ha demostrado eso todavía y no conviene prometerlo. Lo que sí hace una plantilla bien indicada es repartir mejor la carga y reducir el dolor, que es uno de los factores asociados a caídas.
¿Es normal perder sensibilidad en los pies con la edad?
Es frecuente, pero no hay que darlo por normal. Merece una exploración y, si se confirma, un estudio médico de la causa.
¿La valoración duele?
No. El monofilamento, el diapasón y el dinamómetro son pruebas indoloras y rápidas.
Lo que aporta un podólogo para mayores a la prevención de caídas
El metaanálisis de 2026 pone datos a algo que se ve en consulta: el pie que duele, que no siente bien el suelo o cuyos dedos han perdido fuerza es un pie que sostiene peor. Los autores piden que la valoración del pie forme parte de la prevención de caídas, y esa valoración existe y se puede hacer hoy con monofilamento, diapasón, dinamometría y estudio de la pisada.
Un podólogo para mayores no sustituye al médico ni al entrenamiento de fuerza. Aporta la pieza que suele faltar: saber cómo está el pie que pisa el suelo y qué se puede hacer con él.
Bibliografía
Valeriani S, Melotto G, Tunprasert T. Foot and Ankle Risk Factors for Future Falls in Older Adults: A Systematic Review With Meta-Analysis of Prospective Cohort Studies. Health Science Reports. 2026;9(8):e73007. doi:10.1002/hsr2.73007. PMID 42602166. Ficha en Europe PMC.
Jesús Vega — Fisioterapeuta y podólogo colegiado, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Taller Humano, Madrid.
Actualizado en septiembre/2026
Jesús Vega, fisioterapeuta (col. nº 016547) y podólogo (col. nº 838282638) en Taller Humano, Chamberí (Madrid). Especializado en fisioterapia avanzada ecoguiada —punción seca, EPI y neuromodulación— y en biomecánica del pie: estudio de la pisada y plantillas a medida.





