Fisioterapia para el menisco: ejercicio o inyección


La fisioterapia para el menisco desgastado por la edad consiguió mejor resultado al año que la inyección de corticoide en un ensayo de 2025 con 273 pacientes. Mejoraron más el dolor, la calidad de vida y el equilibrio de la rodilla. No significa que la inyección no sirva: significa que, a doce meses, el ejercicio bien pautado aguanta mejor. En consulta lo planteamos midiendo primero la fuerza de la rodilla.


Qué dice el estudio de 2025 sobre la fisioterapia para el menisco

En mayo de 2025, BMC Medicine publicó un ensayo clínico hecho en varios centros con 273 pacientes de 50 a 70 años que tenían artrosis de rodilla y una lesión del menisco. A la mitad se le pautó fisioterapia —trabajo de fuerza, ejercicios de estabilidad del tronco y vendaje— y a la otra mitad se le puso una inyección de corticoide dentro de la articulación. A los doce meses se compararon los dos grupos.

La conclusión de los autores es que el dolor, la calidad de vida y el equilibrio mejoraron más con fisioterapia que con la inyección durante esos doce meses, aunque advierten de que hace falta más investigación para saber cuánto dura ese efecto. Los comentaristas del ensayo lo traducen a una cifra que se entiende sin saber estadística: en torno al 62 % de los pacientes del grupo de fisioterapia tuvo un resultado excelente al año, frente a cerca del 36 % en el grupo de la inyección. Los efectos adversos graves fueron parecidos en los dos grupos.

Conviene decir también lo que el ensayo no es. No es una revisión de todos los estudios publicados: es un solo ensayo, hecho en China, con un año de seguimiento y con un diseño en el que los pacientes sabían qué les estaban haciendo. Y el grupo de fisioterapia recibió tres cosas a la vez, así que no se puede atribuir el resultado a una sola de ellas. Dicho esto, va en la misma dirección que las guías, que ya ponen el ejercicio como primera opción en la artrosis de rodilla.

El menisco desgastado no es la rotura del futbolista

Esta es la primera confusión que hay que deshacer, porque cambia todo lo demás. Cuando una resonancia dice «lesión meniscal» en una persona de sesenta años, lo habitual no es una rotura de golpe: es un menisco degenerativo, es decir, un menisco desgastado por el uso y por la edad, casi siempre acompañado de artrosis en la misma rodilla. No es lo mismo que el menisco que se rompe en un gesto brusco jugando al fútbol, y ni el pronóstico ni el tratamiento son iguales.

Ese desgaste aparece en muchas rodillas que no duelen. Por eso el hallazgo de la resonancia, por sí solo, no decide el tratamiento. Lo que decide es cómo está funcionando esa rodilla: cuánta fuerza tiene, qué movimientos la limitan y qué le duele al paciente en su vida diaria. Cómo se valora la estructura lo explicamos en el artículo sobre la lesión del menisco lateral.

Cómo planteamos la fisioterapia para el menisco en consulta

El tratamiento de una rodilla artrósica con el menisco desgastado no empieza por el menisco: empieza por devolverle fuerza y movimiento a la rodilla. Nuestra secuencia, la misma que seguimos en la artrosis de rodilla, va en este orden.

Primero abrir la ventana, después cargar

Lo primero es quitar tensión en los tejidos que rodean la articulación con terapia manual, mejorar el deslizamiento de los tendones y recuperar amplitud de movimiento. Esto es importante entenderlo bien: la terapia manual va primero en el tiempo, pero es segunda en importancia. Abre la ventana para poder entrenar; no es el tratamiento.

El tratamiento es el ejercicio. Se empieza por ejercicio isométrico, el que se hace apretando sin que la articulación se mueva, porque es el que mejor tolera una rodilla que duele. Después se introduce el excéntrico, en el que el músculo trabaja frenando. Y solo cuando la rodilla va recuperando función y el dolor va bajando se pasa a ejercicio con movimiento y carga progresiva, muy poco a poco, para no provocar rebotes de dolor ni lesiones nuevas encima de la primera.

El dolor decide cuándo se sube de fase

No hay un calendario. Lo que marca el paso de una fase a la siguiente es, principalmente, que haya menos dolor. Hay rodillas que necesitan empezar muy despacio con isométricos y quedarse ahí varias semanas.

Y la regla funciona también hacia atrás, que es la parte que casi nunca se cuenta: si al pasar al excéntrico duele mucho o el paciente no lo tolera, se vuelve al isométrico. Probablemente lo que ha pasado es que hemos subido de fase demasiado rápido. El fallo se atribuye a la dosificación, no al paciente ni al ejercicio.

En casa, la referencia que solemos dar es sencilla: se puede entrenar con algo de molestia siempre que no pase del 4 sobre 10. Si al día siguiente hay más dolor, preguntamos de qué naturaleza es —si es nocturno, si aparece después del reposo, si hay hinchazón, si durante el ejercicio baja— y según eso seguimos igual, reducimos carga o derivamos. Tener más dolor al día siguiente no es, por sí solo, motivo para parar: lo que decide es qué tipo de dolor es.

Medir la rodilla para saber dónde falta fuerza

Aquí es donde la fisioterapia para el menisco deja de ser un plan genérico. Medimos la fuerza de la rodilla con un dinamómetro MicroFET 3 y la comparamos con la pierna sana, porque necesitamos saber el punto de partida real. Esa medición sirve para conocer el punto inicial, planificar la progresión, pautar el ejercicio adecuado y, sobre todo, ver qué musculaturas están realmente afectadas para priorizarlas.

Esa última es la diferencia práctica con un programa sacado de internet: la medición no dice solo cuánta fuerza falta, dice dónde falta. La dosis de fuerza en la artrosis de rodilla, con el detalle de series y frecuencia, la tratamos en entrenamiento de fuerza para la artrosis de rodilla.

Si ya le han puesto una inyección

Mucha gente llega a consulta con la inyección ya puesta, o con el médico recomendándosela. Conviene decirlo claro: este artículo no desaconseja ninguna inyección. La inyección de corticoide alivia a corto plazo y tiene sus indicaciones, y quien la indica es el médico que valora cada caso.

Lo que midió el ensayo de 2025 fue otra cosa: el resultado al cabo de un año. Y ahí la fisioterapia bien pautada aguantó mejor. Las dos cosas pueden convivir: lo razonable suele ser aprovechar la ventana de alivio que da la inyección para meter el trabajo de fuerza que sostiene el resultado a largo plazo. Si te han puesto una o te la han propuesto, lo sensato es hablarlo con tu médico y, en paralelo, empezar a trabajar la rodilla.

Qué se puede esperar de forma realista

Hay que dar la promesa y el límite juntos, porque dar solo la primera mitad crea una expectativa que no se cumple. Una artrosis ya establecida no se va a revertir. Lo que sí se puede hacer es evitar que siga progresando y mejorar el patrón que ya existe. Y nuestra experiencia tratando muchos casos de artrosis, no uno, es que aunque la artrosis no se va, el dolor sí mejora mucho.

Hay otra cosa que vemos en esta franja de edad y que va contra el relato habitual. Cuando una persona de más de cincuenta llega con pérdida de fuerza, se tiende a atribuirlo a la edad o, en las mujeres, a la menopausia. Probablemente no sea tanto eso —que por supuesto cuenta— sino el envejecimiento sedentario. Quien mantiene actividad física a partir de cierta edad aparentemente tiene mejor movilidad, más independencia y menos riesgo de caerse. Que una persona mayor haga dos o tres días de fuerza a la semana no diríamos que sea obligatorio, porque no nos gusta esa palabra, pero sí muy recomendable.

Cuándo la fisioterapia para el menisco no es la respuesta

No todo es nuestro, y decirlo forma parte del trabajo. Hay dos momentos en los que paramos.

Al principio: si la valoración indica que la rodilla no está en condiciones de recibir carga, no se pauta ejercicio de entrada, se deriva al médico.

Y por el camino: a partir de cinco sesiones sin ningún tipo de mejoría, es un buen momento para derivar. Depende de cada caso, claro, pero ese es el umbral que usamos. También derivamos si cambia la sintomatología o aparece otra que nos haga pensar en algo distinto. Sin esa segunda mitad, la regla se convertiría en un contador de sesiones, y no es eso.

En Taller Humano, nuestro centro de fisioterapia en Madrid, la valoración de la rodilla incluye la medición de fuerza comparada con el lado sano antes de pautar nada.

Preguntas frecuentes sobre fisioterapia para el menisco

¿Hay que operarse un menisco degenerativo?
No es una decisión que se tome por la resonancia. En el menisco desgastado con artrosis, las guías sitúan el ejercicio como primera opción, y el ensayo de 2025 va en esa línea. La indicación quirúrgica la valora el traumatólogo, y hay situaciones en las que es la vía correcta.

¿Cuánto tarda en notarse la fisioterapia para el menisco?
No damos plazos cerrados porque dependen del punto de partida. Lo que sí hacemos es fijar en la valoración inicial en cuántas sesiones volvemos a medir, para comprobar con datos si la fuerza ha mejorado y no fiarnos solo de la sensación.

¿Puedo hacer ejercicio si la rodilla me duele?
Sí, con un límite: que la molestia no pase del 4 sobre 10. Lo que no se debe hacer es entrenar a través de un dolor que supere eso, que despierte por la noche o que venga con hinchazón.

¿Sirve de algo el ejercicio si el menisco ya está roto?
El ejercicio no cierra la rotura. Lo que mejora es cómo funciona la rodilla: la fuerza, el control y el dolor. Y eso es precisamente lo que midió el ensayo.

¿Y si ya me han puesto la inyección y no me ha hecho nada?
Es un motivo razonable para valorar la rodilla en condiciones y medir la fuerza. Que una inyección no haya funcionado no dice nada sobre si el trabajo de fuerza va a funcionar.

En resumen

La fisioterapia para el menisco desgastado no va de reparar una estructura: va de devolverle fuerza y control a una rodilla artrósica, en el orden correcto y con la carga medida. El ensayo de 2025 dice que, al año, eso rinde más que la inyección. La inyección tiene su sitio y su indicación médica; el ejercicio es lo que sostiene el resultado cuando pasan los meses.


Bibliografía

Lee M, Jing C, Lee K. Physical therapy vs. glucocorticoid injection in patients with meniscal tears and knee osteoarthritis: a multi-center, randomized, controlled trial. BMC Medicine. 2025;23(1):277. doi:10.1186/s12916-025-04113-y. PMID: 40346599. Disponible en: BMC Medicine


Jesús Vega. Fisioterapeuta y podólogo colegiado. Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFyD). Taller Humano, Madrid.

Actualizado en octubre de 2026.

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