Flexores plantares y marcha: debilidad, rigidez y envejecimiento

La relación entre los flexores plantares y marcha es una de las más estudiadas en biomecánica del movimiento, y al mismo tiempo una de las que mayor impacto clínico tiene en la prevención de caídas y el mantenimiento de la autonomía en personas mayores. El tríceps sural — formado por el gastrocnemio y el sóleo — es el principal motor de la propulsión durante la marcha, y su debilitamiento progresivo con el envejecimiento es uno de los factores biomecánicos que más contribuyen a la alteración del patrón de marcha y al aumento del riesgo de caídas. Un estudio publicado en 2024 en PLOS ONE por Smith et al. analiza los efectos combinados de la debilidad de los flexores plantares y la reducción de la rigidez tendinosa asociadas al envejecimiento sobre la estabilidad de la marcha, aportando datos de gran relevancia para la práctica clínica en fisioterapia y podología.

Bases biomecánicas de la propulsión

Los flexores plantares son los principales responsables de la generación de potencia durante la fase de propulsión de la marcha. En el momento del despegue del pie, el gastrocnemio y el sóleo se contraen de forma excéntrica y concéntrica, almacenando y liberando energía elástica a través del tendón de Aquiles para impulsar el cuerpo hacia adelante y hacia arriba. Esta función propulsiva es fundamental no solo para la velocidad y la eficiencia de la marcha, sino también para el control del centro de masa y la estabilidad dinámica durante cada ciclo de paso.

La relación entre flexores plantares y marcha se deteriora de forma progresiva con el envejecimiento a través de dos mecanismos principales que el estudio de Smith et al. analiza de forma combinada: la pérdida de fuerza y potencia muscular del tríceps sural, consecuencia de la sarcopenia y la reducción de la activación neural, y la disminución de la rigidez del tendón de Aquiles, que reduce la capacidad de almacenamiento y transmisión de energía elástica durante el ciclo de marcha. Estos dos factores se potencian mutuamente, generando un deterioro de la propulsión que es mayor que la suma de sus efectos individuales.

Flexores plantares y marcha: qué demuestra el estudio de Smith et al.

El estudio de Smith et al. (2024) utilizó un modelo computacional validado experimentalmente para analizar cómo la debilidad de los flexores plantares y la reducción de la rigidez tendinosa, aisladas y combinadas, afectan a la estabilidad de la marcha. Los resultados mostraron que la combinación de ambos factores produce una alteración de la estabilidad de la marcha significativamente mayor que cualquiera de ellos por separado, con una reducción del impulso propulsivo, un aumento de la variabilidad del paso y una mayor tendencia al patrón de marcha calcánea, en el que el talón permanece en contacto con el suelo durante más tiempo del normal y el despegue del antepié es deficiente.

Este patrón de marcha calcánea, consecuencia directa de la insuficiencia de los flexores plantares, es un factor de riesgo reconocido para las caídas en personas mayores, ya que reduce la velocidad de reacción ante los obstáculos, disminuye la longitud del paso y aumenta la variabilidad de la marcha. La comprensión de los mecanismos específicos que lo generan, que el estudio de Smith et al. detalla con precisión, es fundamental para diseñar intervenciones terapéuticas dirigidas a los factores causales reales.

Flexores plantares y marcha en el envejecimiento: intervención fisioterapéutica

El deterioro de la relación entre flexores plantares y marcha en el envejecimiento es abordable mediante intervenciones fisioterapéuticas bien diseñadas que actúen tanto sobre la fuerza y la potencia del tríceps sural como sobre las propiedades mecánicas del tendón de Aquiles. El ejercicio terapéutico específico para los flexores plantares es la intervención con mayor respaldo científico en este contexto, y debe diseñarse de forma que maximice las adaptaciones tanto musculares como tendinosas.

En Taller Humano, centro de fisioterapia en Madrid, diseñamos programas de ejercicio terapéutico para la rehabilitación de los flexores plantares en personas mayores que combinan el entrenamiento de fuerza progresivo con el trabajo de potencia y la progresión hacia ejercicios funcionales de marcha. La progresión debe avanzar desde el fortalecimiento en descarga hasta los ejercicios de puntillas con carga progresiva y, finalmente, hacia actividades funcionales que recreen las demandas de la marcha real. Puedes ampliar la información sobre la importancia del sóleo en la función del pie y la marcha en nuestro artículo sobre la importancia del sóleo.

Ejercicio terapéutico para los flexores plantares: protocolos basados en evidencia

El protocolo de ejercicio más eficaz para el fortalecimiento de los flexores plantares en el contexto del envejecimiento debe incluir tres componentes que abordan los diferentes aspectos del deterioro documentado por Smith et al. El primero es el entrenamiento de fuerza máxima mediante elevaciones de talón con carga progresiva, tanto en posición bípeda como monopodal, que estimula las adaptaciones en la sección transversal del músculo y en las propiedades del colágeno tendinoso. El segundo es el entrenamiento de potencia, que implica ejecutar las elevaciones de talón a la máxima velocidad posible en la fase concéntrica, mejorando la capacidad del músculo de generar fuerza de forma rápida durante el despegue. El tercero es el entrenamiento excéntrico lento, especialmente eficaz para las adaptaciones del tendón de Aquiles, mediante el descenso controlado del talón por debajo del nivel del escalón.

La combinación de estos tres tipos de estímulo en un programa estructurado y progresivo es la estrategia más completa para abordar simultáneamente la debilidad muscular y la reducción de la rigidez tendinosa que el estudio de Smith et al. identifica como los factores determinantes del deterioro de la marcha en personas mayores.

Flexores plantares, marcha y biomecánica del pie

La eficiencia de los flexores plantares durante la marcha depende no solo de su fuerza y potencia intrínsecas, sino también de la biomecánica del pie que transmite y amplifica su acción propulsiva. La rigidez del arco plantar durante la fase de propulsión, la alineación del tobillo y la distribución de presiones bajo el antepié son factores que modulan la eficacia con la que la contracción del tríceps sural se traduce en impulso propulsivo.

Las alteraciones biomecánicas del pie — como la pronación excesiva, el pie plano adquirido o la insuficiencia del primer radio — pueden comprometer la transmisión de fuerza de los flexores plantares durante el despegue, generando un patrón de marcha subóptimo que se superpone al deterioro muscular propio del envejecimiento. En Taller Humano, tu clínica de podología en Madrid, realizamos un estudio de la pisada completo que permite identificar estos factores biomecánicos y valorar su impacto sobre la función de los flexores plantares y marcha. Cuando está indicado, la prescripción de plantillas personalizadas o plantillas a medida puede optimizar la transmisión de fuerza durante la propulsión y complementar el programa de ejercicio terapéutico con una base biomecánica más sólida. Si buscas un podólogo en Madrid especializado en biomecánica de la marcha y patología del pie en personas mayores, en Taller Humano encontrarás el abordaje más completo y actualizado.

Terapia manual y miofascial en los flexores plantares

La terapia manual y la terapia miofascial sobre el tríceps sural y el tendón de Aquiles son componentes esenciales del tratamiento de la insuficiencia de los flexores plantares y marcha en personas mayores. La rigidez articular del tobillo, frecuente en este grupo de edad, limita la dorsiflexión necesaria para un patrón de marcha eficiente y aumenta la demanda sobre los flexores plantares durante la fase de apoyo. La terapia manual articular sobre la articulación subastragalina y el tobillo restaura los rangos de movimiento necesarios para que los flexores plantares puedan trabajar en condiciones biomecánicas óptimas.

La terapia miofascial sobre el gastrocnemio, el sóleo y el tendón de Aquiles reduce la tensión miofascial acumulada y mejora las propiedades viscoelásticas del tejido blando peritendinoso, facilitando la transmisión de fuerza durante la contracción. Cuando existen puntos gatillo activos en el tríceps sural que generan dolor o inhibición muscular, la punción seca puede ser una herramienta complementaria eficaz para reducir la tensión y mejorar la calidad de la contracción durante el ejercicio terapéutico posterior. Si buscas un fisioterapeuta en Madrid especializado en rehabilitación de la marcha y patología del miembro inferior en personas mayores, en Taller Humano contamos con el equipo y la experiencia necesarios.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si tengo debilidad de los flexores plantares? La prueba clínica más sencilla es la elevación de talón monopodal: si no puedes realizar más de 20-25 elevaciones completas de talón sobre una sola pierna, o si el talón no alcanza la altura máxima posible en cada repetición, es probable que exista un déficit de fuerza en los flexores plantares. Un fisioterapeuta puede realizar una evaluación más precisa con pruebas funcionales estandarizadas.

¿Puede la debilidad de los flexores plantares causar dolor de rodilla o cadera? Sí. La insuficiencia propulsiva de los flexores plantares obliga a otras articulaciones, especialmente la cadera, a compensar mediante una mayor extensión durante la fase de despegue. Esta compensación puede generar sobrecargas en la cadera, la rodilla y la columna lumbar que se manifiestan como dolor crónico en estas regiones.

¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse la fuerza de los flexores plantares? Con un programa de ejercicio terapéutico bien estructurado y constante, las mejoras significativas en la fuerza de los flexores plantares comienzan a observarse en 6 a 8 semanas. Las adaptaciones tendinosas, que son más lentas, requieren entre 3 y 6 meses de entrenamiento progresivo.

¿Es seguro el entrenamiento de los flexores plantares en personas mayores con osteoporosis? Sí, con las adaptaciones adecuadas. El entrenamiento con cargas bajas y velocidad de ejecución controlada es seguro incluso en personas con osteoporosis y produce beneficios tanto musculares como óseos. El fisioterapeuta debe adaptar la progresión a las características específicas de cada persona.

Conclusión

La evidencia aportada por Smith et al. (2024) confirma que la combinación de debilidad de los flexores plantares y reducción de la rigidez tendinosa tiene un impacto mayor sobre la estabilidad de la marcha que cualquiera de estos factores por separado, subrayando la importancia de abordar ambos aspectos de forma simultánea en los programas de rehabilitación. Un protocolo integral que combine ejercicio terapéutico progresivo para los flexores plantares y marcha, terapia manual articular, terapia miofascial, valoración biomecánica del pie con estudio de la pisada y plantillas a medida cuando proceda es la estrategia más completa para preservar la propulsión, la estabilidad y la autonomía en la marcha a lo largo del envejecimiento.

Bibliografía

Smith RE, Shelton AD, Sawicki GS, Franz JR. The effects of plantarflexor weakness and reduced tendon stiffness with aging on gait stability. PLoS One. 2024 Apr 16;19(4):e0302021. doi: 10.1371/journal.pone.0302021. PMID: 38626163. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38626163/

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