Movilidad torácica y hombro: clave en el pinzamiento subacromial

La relación entre la movilidad torácica y hombro es uno de los principios clínicos más importantes — y más ignorados — en el abordaje del síndrome de pinzamiento subacromial. Cuando un paciente llega a consulta con dolor de hombro al levantar el brazo, la mirada clínica instintiva se dirige al hombro. Pero muchas veces la causa real del problema está varios segmentos más abajo: en una columna dorsal rígida que obliga al hombro a trabajar en rangos extremos para compensar lo que la columna no puede hacer.

Un artículo publicado en 2025 en el Journal of Sport Rehabilitation por Vicente y Wooley analiza la evidencia sobre la adición de manipulación o movilización de la columna torácica al ejercicio terapéutico en adultos con síndrome de pinzamiento subacromial, con conclusiones que respaldan lo que en consulta observamos con frecuencia creciente: tratar el hombro sin tratar la columna dorsal es tratar la mitad del problema. Y con el auge de disciplinas como la escalada, la natación o el CrossFit, este medio problema se presenta cada vez más a menudo.

Movilidad torácica y hombro: por qué la columna dorsal afecta al pinzamiento

El complejo del hombro no funciona de forma aislada. La elevación completa del brazo por encima de la cabeza requiere la contribución coordinada de la articulación glenohumeral, la articulación escapulotorácica y la columna torácica. Cuando uno de estos componentes falla — y la rigidez torácica es uno de los más frecuentes — los demás deben compensar, generando un exceso de demanda sobre las estructuras que menos pueden tolerarlo.

En la práctica clínica lo vemos de forma muy concreta: un paciente con hipercifosis torácica o con segmentos dorsales hipomóviles no puede extender adecuadamente la columna durante la elevación del brazo, lo que obliga a la escápula a adoptar posiciones deficientes y al hombro a alcanzar rangos finales de movimiento glenohumeral para conseguir la elevación completa. Es en esos rangos finales donde el espacio subacromial se reduce, donde las estructuras blandas quedan atrapadas y donde aparece el dolor del pinzamiento.

Movilidad torácica y hombro: qué demuestra el estudio de Vicente y Wooley

El artículo de Vicente y Wooley (2025) evaluó críticamente la evidencia disponible sobre si añadir manipulación o movilización torácica al ejercicio terapéutico convencional mejora los resultados en pacientes con síndrome de pinzamiento subacromial. La conclusión es que la combinación produce mejoras superiores en el dolor y la función del hombro respecto al ejercicio solo, con un nivel de evidencia suficiente para recomendar su incorporación sistemática en los protocolos de tratamiento.

Este hallazgo es clínicamente relevante porque cambia el foco del tratamiento: no solo hay que trabajar el hombro, hay que trabajar también la columna que lo sostiene. Y esto no es una novedad en la práctica clínica avanzada — es algo que quienes tratamos el hombro de forma regular aplicamos desde hace años — pero disponer de evidencia publicada que lo respalde facilita enormemente la comunicación con el paciente y la justificación del abordaje.

Movilidad torácica y hombro: experiencia con deportistas overhead

El síndrome de pinzamiento subacromial es una patología que atendemos semanalmente, y en determinadas épocas varios pacientes al día. En los últimos años hemos observado un incremento claro de esta lesión asociado al auge de deportes con elevado patrón overhead: escalada, natación, CrossFit. Son disciplinas que exigen movimientos repetidos por encima de la cabeza y que requieren una movilidad excelente tanto del complejo del hombro como de la columna torácica.

En muchos de estos pacientes encontramos un déficit de movilidad torácica que es el factor determinante del cuadro. Como consecuencia de esa rigidez dorsal, el hombro debe desarrollar un mayor rango de movimiento para compensar lo que la columna no puede aportar, incrementando el estrés sobre las estructuras subacromiales y favoreciendo la aparición del pinzamiento.

Dos casos recientes ilustran muy bien este patrón. Ambos eran atletas de CrossFit que presentaban dolor durante ejercicios de hanging pull-up con kipping y otros movimientos gimnásticos similares. En ambos casos, la escasa movilidad torácica obligaba al hombro a alcanzar rangos finales de flexión para poder generar la mecánica necesaria durante el movimiento. La columna no contribuía lo suficiente y el hombro pagaba el precio. Cuando se restauró la movilidad torácica mediante terapia manual y se combinó con un programa de ejercicio terapéutico específico, los dos atletas pudieron retomar su práctica deportiva sin dolor en pocas semanas.

Lo que el estudio no cubre: ecografía y abordaje miofascial

El paper de Vicente y Wooley se centra en la manipulación y movilización articular torácica, pero no describe el papel de la ecografía en la valoración del hombro ni el componente miofascial del tratamiento. Aquí es donde la práctica clínica añade herramientas que el estudio no contempla.

La ecografía musculoesquelética nos permite valorar de forma directa el estado del tendón supraespinoso, la bursa subdeltoidea y el espacio subacromial en tiempo real y durante el movimiento del hombro. Esta información es fundamental para confirmar el diagnóstico de pinzamiento, descartar una rotura tendinosa que requeriría un abordaje diferente y monitorizar la respuesta al tratamiento de forma objetiva. Sin esta imagen, la decisión clínica se basa exclusivamente en la exploración física, que tiene sus limitaciones cuando se trata de determinar el grado de afectación del tejido.

El componente miofascial tampoco puede ignorarse. La terapia miofascial sobre el pectoral menor — habitualmente acortado en deportistas overhead y uno de los principales generadores de discinesia escapular — el trapecio superior y el redondo mayor es imprescindible para restaurar el equilibrio muscular periescapular que la rigidez torácica ha comprometido. Cuando hay puntos gatillo activos en estos músculos, la punción seca puede producir una mejoría muy rápida de la función y facilitar la progresión en el ejercicio terapéutico posterior.

Tratamiento de la movilidad torácica en el hombro doloroso: abordaje en consulta

Nuestro abordaje terapéutico para el síndrome de pinzamiento subacromial con déficit de movilidad torácica sigue una secuencia lógica que va de lo global a lo específico.

El primer paso es mejorar la movilidad de los tejidos mediante terapia manual y técnicas miofasciales, reduciendo la tensión de las estructuras responsables de la hipomovildad torácica. Las técnicas de movilización segmentaria dorsal en extensión y rotación, la manipulación torácica cuando está indicada y la terapia miofascial sobre la musculatura paravertebral dorsal y el pectoral menor son los componentes principales de esta fase.

El segundo paso es prescribir un programa de ejercicio terapéutico específico dirigido a recuperar la movilidad de las zonas rígidas, mejorar el control del movimiento escapular y fortalecer la musculatura del manguito rotador en las nuevas amplitudes conseguidas. Sin este componente activo, la movilidad ganada con las técnicas manuales tiende a no consolidarse. El paciente necesita aprender a usar el rango de movimiento recuperado, no solo tenerlo.

En Taller Humano, tu centro de fisioterapia en Madrid, esta combinación de terapia manual torácica, terapia miofascial periescapular y ejercicio terapéutico específico es el protocolo que aplicamos de forma sistemática en los pacientes con pinzamiento subacromial, con resultados muy consistentes especialmente en el perfil de deportista overhead. Puedes ampliar la información sobre el pinzamiento de hombro en deportistas en nuestro artículo sobre pinzamiento de hombro overhead.

Mi recomendación profesional

La recomendación que transmito de forma sistemática a las personas que practican deportes con movimientos repetidos por encima de la cabeza es clara: incluir ejercicios de movilidad torácica y del complejo del hombro como parte habitual del calentamiento y la vuelta a la calma, no solo cuando ya hay dolor.

Una columna dorsal móvil es la mejor protección que puede tener el hombro de un atleta overhead. Cuando la movilidad torácica es adecuada, el hombro no necesita compensar — trabaja en rangos donde el espacio subacromial está preservado y donde el riesgo de pinzamiento es mínimo. Cuando la columna se vuelve rígida, el hombro paga las consecuencias.

Para los pacientes que ya tienen dolor, el mensaje es igualmente claro: tratar el hombro sin valorar y tratar la columna dorsal es abordar la mitad del problema. La valoración completa debe incluir siempre la movilidad torácica, y el tratamiento debe actuar sobre ambas estructuras de forma coordinada.

Preguntas frecuentes sobre movilidad torácica y hombro

¿Cómo sé si mi rigidez dorsal está afectando a mi hombro?
Un indicador clínico sencillo es observar si al intentar llevar los brazos completamente verticales sobre la cabeza en posición de pie, la columna dorsal permanece relativamente recta sin poder extenderse. Si en esa posición el hombro compensa con una elevación excesiva o una rotación del tronco, es probable que exista un déficit de movilidad torácica que está limitando el movimiento del hombro.

¿La manipulación torácica es segura para tratar el dolor de hombro?
Sí, cuando la realiza un fisioterapeuta con formación específica y tras una valoración que descarte contraindicaciones. La manipulación torácica es una técnica bien tolerada, con un perfil de seguridad muy favorable y con evidencia sólida sobre su eficacia en el síndrome de pinzamiento subacromial.

¿Cuánto tarda en mejorar el pinzamiento subacromial con este abordaje?
Depende del grado de rigidez torácica, de la cronicicidad del cuadro y de la adherencia al programa de ejercicio terapéutico. En los casos de debut reciente con déficit torácico claro, las mejoras son habitualmente rápidas — en 4 a 8 semanas — cuando se aborda la movilidad dorsal de forma activa. Los casos más crónicos pueden requerir más tiempo.

¿Puedo seguir entrenando con pinzamiento subacromial?
En muchos casos sí, con las modificaciones adecuadas. El fisioterapeuta debe orientar sobre qué movimientos son seguros durante el proceso de recuperación y cuáles deben evitarse temporalmente. La modificación del entrenamiento es preferible al cese completo de la actividad, especialmente en deportistas.

Conclusión

La movilidad torácica y hombro son inseparables en el manejo del síndrome de pinzamiento subacromial. El estudio de Vicente y Wooley (2025) aporta la evidencia que respalda lo que la práctica clínica lleva años demostrando: añadir terapia manual torácica al ejercicio terapéutico produce mejores resultados que el ejercicio solo. La ecografía para confirmar el diagnóstico y valorar el tejido, la terapia miofascial sobre las estructuras periescapulares y un programa de ejercicio que consolide la movilidad recuperada son los elementos que completan un abordaje realmente integral del hombro doloroso.

Bibliografía

Vicente J, Wooley R. The Addition of Thoracic Spine Manipulation or Mobilization to Exercise in Adults With Subacromial Impingement Syndrome: A Critically Appraised Topic. J Sport Rehabil. 2025 Jan 30;34(6):677-681. doi: 10.1123/jsr.2024-0135. PMID: 39884293. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39884293/

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