Deformidad de Haglund: cómo reconocerla y tratarla eficazmente

La deformidad de Haglund es una condición del retropié que puede provocar dolor significativo y limitar la movilidad, especialmente en personas activas o que pasan muchas horas de pie. Se caracteriza por una prominencia ósea en la parte posterior del calcáneo, justo donde se inserta el tendón de Aquiles. Esta protuberancia puede causar fricción con el calzado, inflamación y un cuadro doloroso crónico si no se aborda adecuadamente.

Según el estudio de Conley y Michelson (2023), una correcta evaluación radiográfica que tenga en cuenta la biomecánica del tobillo es fundamental para diagnosticar con precisión esta afección. La investigación propone parámetros más funcionales que mejoran la identificación clínica de la deformidad, lo que resulta clave para seleccionar el tratamiento más adecuado.

Relación entre la deformidad de Haglund y el calzado

Uno de los factores más comunes asociados con la deformidad de Haglund es el uso de calzado rígido o con contrafuertes altos. Estos tipos de calzado presionan directamente sobre la prominencia ósea del talón, generando irritación constante de la bursa retrocalcánea y del tendón de Aquiles.

¿Qué tipo de calzado conviene evitar?

  • Zapatillas con talón estrecho o rígido.
  • Calzado deportivo con refuerzos duros en la parte posterior.
  • Botas que rozan de forma repetida el talón superior.

¿Cómo influye esto en el tratamiento?

Modificar el calzado es una medida sencilla que puede reducir considerablemente los síntomas. En algunos casos, el simple cambio de calzado ha evitado intervenciones más invasivas.

Biomecánica del tobillo y desarrollo de la deformidad de Haglund

El estudio citado subraya que no solo la forma del hueso influye en la aparición del problema, sino también el ángulo de flexión plantar y la movilidad del tobillo. Un déficit en la dorsiflexión puede provocar compensaciones que aumenten la carga sobre la inserción del Aquiles.

Valoración biomecánica en fisioterapia

En Taller Humano, centro de fisioterapia en Madrid, realizamos un estudio completo de la marcha y la pisada para detectar alteraciones que puedan estar favoreciendo esta condición. Esto nos permite personalizar los abordajes terapéuticos y prevenir recaídas.

Tratamientos fisioterapéuticos efectivos

  • Ejercicio terapéutico específico para mejorar la dorsiflexión del tobillo.
  • Terapia manual para liberar restricciones fasciales y mejorar el movimiento articular.
  • Punción seca cuando existen puntos gatillo activos en el tríceps sural.
  • Terapia miofascial dirigida a descargar la tensión en la inserción del Aquiles.

Además, si la deformidad de Haglund cursa con bursitis o inflamación retrocalcánea, es importante diferenciarla adecuadamente, como explicamos en este artículo sobre bursitis retrocalcánea en corredores.

El papel de las plantillas personalizadas en el manejo

Un aspecto clave del tratamiento conservador es la corrección biomecánica. Las plantillas personalizadas pueden redistribuir las cargas del retropié y evitar el roce excesivo en la zona posterior del talón.

¿Cuándo están indicadas las plantillas a medida?

  • Cuando existe una alteración en el apoyo del retropié.
  • En pacientes con valgo de talón o pie cavo rígido.
  • En combinación con un protocolo de fisioterapia activa.

En Taller Humano, expertos en podología en Madrid, diseñamos plantillas a medida tras un estudio de la pisada riguroso, integrando criterios biomecánicos y funcionales.

¿Cuándo considerar cirugía en la deformidad de Haglund?

En casos donde el tratamiento conservador no da resultados y el dolor persiste, puede ser necesario recurrir a una intervención quirúrgica para remodelar la prominencia ósea. Sin embargo, esto suele ser la última opción tras agotar todas las medidas fisioterapéuticas y ortopodológicas.

Preguntas frecuentes sobre la deformidad de Haglund

¿La deformidad de Haglund es lo mismo que una bursitis?
No exactamente. Aunque suelen coexistir, la bursitis es una inflamación de la bursa, mientras que la deformidad de Haglund es una prominencia ósea.

¿Puede aparecer sin dolor?
Sí. Algunas personas tienen la deformidad sin síntomas, y solo presentan molestias si aparece fricción o inflamación secundaria.

¿Qué tratamientos son más efectivos?
Una combinación de ejercicio terapéutico, plantillas personalizadas y abordajes manuales suele ser la estrategia más eficaz.

Conclusión

La deformidad de Haglund es una alteración del retropié que puede causar dolor persistente, especialmente cuando se asocia con desequilibrios biomecánicos y uso de calzado inadecuado. A través de una evaluación completa —que incluya análisis biomecánico, pruebas funcionales y valoración clínica— es posible abordar esta afección con éxito, minimizando la necesidad de tratamientos invasivos. En Taller Humano, centro de fisioterapia en Madrid, combinamos técnicas como punción seca, terapia manual y plantillas personalizadas para tratar esta condición de forma efectiva y duradera.

Bibliografía

Conley T, Michelson JD. Defining Haglund’s deformity radiographically by incorporating the biomechanics of ankle motion. Foot Ankle Surg. 2023;29(7):525–530. doi:10.1016/j.fas.2023.02.006
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36804148/

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