Causas de los juanetes: qué los produce y qué puedes cambiar


Las causas de los juanetes no son una sola: una revisión de 2026 con 23 estudios sitúa el calzado de puntera estrecha por delante del tacón, junto al sexo, la edad, el dolor de pie y el pie plano. En consulta, el factor que más veo detrás de un juanete es la hiperpronación: el pie que se hunde hacia dentro y empuja el primer dedo hacia fuera en cada paso.


Qué es un juanete y por qué importa cómo se forma

El juanete, que en términos clínicos llamamos hallux valgus, no es un hueso que crece por capricho. Es una desviación progresiva del primer dedo hacia fuera, hacia los dedos pequeños, que arrastra consigo al primer metatarsiano hacia dentro. Ese bulto que se ve y que roza el zapato es la cabeza del metatarsiano, que se queda cada vez más expuesta a medida que la articulación se desalinea.

Entender las causas de los juanetes no es un detalle académico. Es lo que separa las dos preguntas que trae el paciente a consulta: qué puedo cambiar y qué no.

Las causas de los juanetes según la evidencia más reciente

En junio de 2026 se publicó en BMC Musculoskeletal Disorders una revisión sistemática con metaanálisis que reunió 23 estudios observacionales, con búsqueda en cinco bases de datos hasta noviembre de 2025. Su objetivo era ordenar, de una vez, qué factores se asocian de verdad a tener un juanete.

Once factores mostraron una asociación independiente. Estos son los principales, de mayor a menor:

  • Ser mujer (odds ratio 2,57).
  • Dolor de pie (2,36).
  • Calzado de puntera estrecha (2,25).
  • Dolor de rodilla (2,04).
  • Escoliosis (1,84).
  • Calzado de tacón alto (1,65).
  • Osteoporosis (1,50) y artrosis de rodilla (1,47).
  • Pie plano (1,19) y edad (1,11).

No encontraron asociación con el índice de masa corporal ni con los problemas cardiacos.

La conclusión de los autores es literal y tiene una frase que conviene leer despacio: el hallux valgus es multifactorial, se asocia sobre todo al sexo femenino, al envejecimiento y a la compresión mecánica del calzado estrecho, que supone más riesgo que el tacón.

El zapato estrecho pesa más que el tacón

Esta es la parte que más sorprende en consulta, porque casi todo el mundo llega con el tacón señalado como culpable. Y algo tiene: aparece en la lista. Pero el factor mecánico que más pesa es la puntera, es decir, el espacio que el zapato deja a los dedos a lo ancho.

Tiene lógica: un zapato de puntera estrecha empuja el primer dedo hacia fuera durante horas, todos los días, en la misma dirección en la que el juanete progresa.

Lo que este estudio no demuestra

Conviene decirlo con la misma claridad con la que se cuenta lo anterior:

  • Son estudios observacionales, así que hablan de asociación, no de causa demostrada. Los propios autores clasifican la certeza de la evidencia como muy baja o baja.
  • La heterogeneidad entre estudios es alta en casi todos los factores, y solo uno de cada cinco estudios tenía riesgo bajo de sesgo.
  • Que el dolor de rodilla o la escoliosis aparezcan asociados no significa que provoquen el juanete: pueden compartir causa, o ser consecuencia de cómo camina esa persona.

De todas las causas de los juanetes, la que mejor se sostiene en el conjunto de los estudios es la mecánica: lo que comprime el pie y lo que altera su apoyo tiene mucho que decir.

Entre las causas de los juanetes, la que más veo: la hiperpronación

Aquí es donde la consulta añade lo que un metaanálisis de factores no puede explicar. El juanete está muy asociado a la hiperpronación del pie, y en mi experiencia es el hallazgo que más se repite.

Cuando el pie prona en exceso, el eje de transmisión de la fuerza de reacción del suelo pasa directamente por la primera articulación metatarsofalángica en lugar de repartirse. Esa fuerza, repetida paso tras paso, desvía el primer dedo hacia el lateral y abre el ángulo entre el primer metatarsiano y las falanges. Con el tiempo, la articulación responde con el crecimiento óseo que el paciente ve como bulto.

En estos pies suele encontrarse además un ángulo intermetatarsal aumentado entre el primer y el segundo metatarsiano, que es la medida que usamos para valorar cuánto se ha abierto el antepié.

Qué dice la ciencia sobre la pronación y el juanete

Hay un estudio que mide justo esto. En noviembre de 2025, también en BMC Musculoskeletal Disorders, se publicó un trabajo que comparó a 32 mujeres jóvenes con juanete y 40 sin él, midiendo el reparto de presiones con una plataforma óptica y la alineación del talón con análisis postural. Resultado: en el grupo con juanete la carga se concentraba en la parte interna del antepié y del talón, y el valgo del retropié se correlacionaba de forma positiva con el ángulo del juanete de ese mismo pie (β = 0,503 en el pie izquierdo y β = 0,639 en el derecho; p < 0,01 en ambos).

Dicho de otro modo: cuanto más se vencía el talón hacia dentro, mayor era la desviación del primer dedo. Es la traducción en datos de lo que se ve en la plataforma de presiones cada semana.

Dos cautelas antes de sacarlo de contexto: es un estudio transversal, así que muestra asociación y no causa, y la muestra es pequeña y muy concreta, 72 estudiantes universitarias. Además, esas participantes tenían el arco normal, lo que recuerda algo importante: no hace falta tener el pie plano para pronar en exceso al caminar.

Y de ahí sale la consecuencia práctica más importante del artículo: si la hiperpronación no se controla, lo más probable es que el juanete vaya a más, porque el momento pronador sigue actuando en cada paso. Por eso la valoración no se queda en mirar el bulto, sino que incluye el estudio de la pisada y la exploración del apoyo completo.

Qué calzado recomiendo cuando ya hay un juanete

Con lo anterior encima de la mesa, el consejo de calzado deja de ser genérico:

  • Estabilidad por encima de todo. Un zapato que sujete el retropié y no se deforme al torcerlo.
  • Que contenga un poco el arco, para frenar el exceso de pronación desde el propio calzado.
  • Algo más de altura en el talón que en la puntera, es decir, un poco de drop. Sin él, el tendón de Aquiles trabaja más tenso y acaba favoreciendo la hiperpronación.
  • Y espacio a lo ancho en la puntera, que es justo el factor que el metaanálisis sitúa en cabeza.

No es un zapato ortopédico ni feo: es un zapato bien construido. Y es una de las pocas causas de los juanetes sobre las que se puede actuar esta misma semana.

Qué se puede hacer con el juanete que ya está ahí

Lo primero, una idea que tranquiliza a mucha gente: si el juanete no duele y no altera el patrón de la marcha, lo recomendable es el tratamiento conservador. En ese escenario trabajamos con tres piezas que se combinan según lo que aparezca en la valoración:

  1. Ejercicio, para mejorar el control del pie y de la musculatura que sostiene el arco.
  2. Terapia manual, para mantener la movilidad de la primera articulación y tratar el tejido que se sobrecarga alrededor.
  3. Ortesis plantar personalizada en muchos de los casos, para controlar la pronación y repartir la carga que hoy se concentra en el primer radio.

Conviene ser honesto con lo que esto consigue y lo que no. Ninguna plantilla ni ningún ejercicio enderezan un juanete ya formado, y en el blog ya explicamos qué dice la evidencia sobre el impacto de las ortesis en la deformidad. Lo que sí hacen es actuar sobre el dolor, sobre el roce y sobre el factor mecánico que lo empuja a progresar.

Cuándo hay que derivar al traumatólogo

El criterio que uso no es el dolor por sí solo, sino cuánto limita. Cuando el juanete impide caminar con normalidad, cuando altera claramente el patrón de la marcha, es el momento de valorar la cirugía con el traumatólogo. Mientras la marcha se mantenga y el dolor sea manejable, el tratamiento conservador tiene sentido.

En Taller Humano, tu centro de podología en Madrid, esa decisión se toma después de ver cómo pisa el paciente, no solo mirando la foto del pie parado.

Preguntas frecuentes sobre las causas de los juanetes

¿Los juanetes se heredan?
Lo que se hereda es el tipo de pie: la forma, la laxitud y la tendencia a pronar. Eso explica que se repitan en la misma familia, pero también que el calzado y la pisada marquen la diferencia entre un pie con tendencia y un juanete que avanza.

¿Si dejo los tacones se me quita el juanete?
No se quita, pero quitas presión. Y según el metaanálisis conviene mirar también la puntera del zapato plano que usas a diario, que pesa más que el tacón de una noche.

¿Los separadores de dedos sirven de algo?
Pueden aliviar el roce entre el primer y el segundo dedo, y en algunos casos hacen el día más llevadero. No corrigen la desviación.

¿Tengo que operarme sí o sí?
No. La cirugía entra cuando el juanete limita la marcha o el dolor no se controla. Muchos juanetes se manejan durante años con calzado adecuado, ejercicio y ortesis.

Las causas de los juanetes, en dos grupos

Hay factores que no puedes cambiar: la edad, el sexo, tu tipo de pie. Y hay tres sobre los que sí se puede actuar desde hoy mismo: el calzado que comprime, la pisada que lo empuja y el dolor que ya tienes. Esa es la parte que se valora en consulta y sobre la que se trabaja con ejercicio, terapia manual y ortesis. Cuanto antes se mire, más margen hay para que el juanete no siga abriéndose.

Bibliografía

Zhang G, Ma Y, Zhang S. Determinants and associated factors for hallux valgus: a systematic review and meta-analysis. BMC Musculoskeletal Disorders. 2026;27:647. doi:10.1186/s12891-026-10054-1. Artículo completo en BMC Musculoskeletal Disorders.

Chow TH. Biomechanical characteristics of medial plantar load and rearfoot valgus in young female adults with hallux valgus: a cross-sectional study. BMC Musculoskeletal Disorders. 2025;26:1127. doi:10.1186/s12891-025-09372-7.

Jesús Vega — Fisioterapeuta y podólogo colegiado, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Taller Humano, Madrid.

Actualizado en septiembre/2026

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