Entrenamiento excéntrico es trabajar la fase en la que el músculo se alarga mientras frena la carga, la de bajar el peso. Una revisión sistemática con metaanálisis de ocho ensayos y 441 participantes encontró mejoras de moderadas a grandes en fuerza y en masa muscular, y una ventaja clara en la rapidez con la que se produce esa fuerza, frente a entrenar solo la fase de subida. Con la misma dosis, no siempre supera al trabajo de siempre.
Qué aporta el entrenamiento excéntrico frente a entrenar solo la subida
Al mover una carga el músculo hace dos trabajos distintos. Uno es acortarse para levantarla: la fase concéntrica. El otro es alargarse mientras la frena al bajarla: la fase excéntrica. La segunda es la que suele pasar desapercibida, y es la que admite más peso.
La comparación que hace la revisión no enfrenta entrenar con no entrenar. Los dos grupos entrenaban. Lo que cambia es dónde pone el acento el programa: en levantar la carga o en frenarla.
El grupo que menos mejoró fue el que solo trabajó la fase de subida
En los ensayos reunidos, el grupo de comparación seguía un programa de fuerza centrado en la fase de levantar el peso. Frente a ese grupo, el trabajo de frenado obtuvo mejoras de moderadas a grandes en fuerza y mejoras moderadas en masa muscular.
La diferencia más llamativa aparece en la rapidez con la que se produce fuerza, lo que marca la capacidad de reaccionar deprisa: ahí el efecto fue grande a favor del trabajo de frenado, mientras que el programa centrado en subir la carga apenas se movió.
Qué es el entrenamiento excéntrico y por qué admite más peso
En una acción de frenado el músculo genera más fuerza que en una acción de empuje. Esa es la razón de que se pueda controlar al bajar un peso que no se podría levantar, y de que esta forma de trabajo permita entrenar dos cosas que no salen de otra manera: frenar cargas muy elevadas y controlar movimientos exigentes.
La misma serie, dos trabajos distintos
Una sentadilla tiene una bajada y una subida, y un curl de bíceps también. Trabajar en frenado no significa añadir ejercicios raros: significa decidir cuánto dura la bajada, con cuánto peso y cuántas repeticiones, y tratar esa parte como entrenamiento y no como el trámite para volver a subir.
Esa es también la diferencia práctica entre hacerlo y creer que se hace. En una serie normal la bajada se deja caer y dura lo que tarda el peso en bajar; en una serie planificada la bajada se cuenta, se sostiene y termina donde estaba previsto. El gesto es el mismo y el estímulo no lo es, y eso explica que dos personas con la misma rutina en el papel acaben entrenando cosas distintas.
Para qué sirve el entrenamiento excéntrico dentro de un programa
Los usos no tienen todos la misma fuerza detrás, así que van separados. Aumentar la fuerza y ganar masa muscular están sostenidos por esta revisión. Mejorar la capacidad de frenar y de controlar el movimiento es un beneficio funcional de primer orden, y es el que más pesa en el día a día de quien entrena.
Dónde encaja esto frente a otras formas de subir la intensidad está contado en el artículo sobre qué aportan de verdad los métodos para ganar fuerza.
Frenar y controlar es lo que más se nota fuera del gimnasio
Bajar escaleras, aterrizar de un salto, sujetar el cuerpo al cambiar de dirección o parar en seco son gestos de frenado. En Taller Humano, esa capacidad de desacelerar y de controlar el movimiento es el beneficio funcional que más peso tiene al decidir cuándo entra este trabajo en un plan.
Menos exigencia cardiovascular para la misma carga
Trabajar la fase de frenado permite mover cargas altas con menos demanda cardiovascular, y eso lo convierte en una forma eficiente de entrenar cuando el objetivo es la fuerza. Es un criterio de programación, no un resultado de la revisión: en lo cardiovascular, lo que esta encontró fue un efecto mínimo tanto en frecuencia cardiaca como en tensión arterial, en los dos tipos de trabajo.
Cuándo entra después de una lesión
En Taller Humano, cuando se viene de una lesión, el trabajo de frenado entra pronto. No es el último escalón ni una recompensa para el final: en cuanto las condiciones lo permiten, ya se trabaja en frenado para mejorar la calidad del tendón y empujar su recuperación.
Primero isométrico mientras el dolor está alto
Cuando el dolor es muy agudo, o se está en una fase muy temprana, el trabajo que entra es el isométrico: apretar contra una resistencia sin que la articulación se mueva. Esa fase no se alarga más de lo necesario. En cuanto se puede, se pasa al trabajo de frenado, que es el que empieza a cambiar el tejido.
Lo que midió la revisión: ocho ensayos y 441 participantes
La revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2026 en Sports reunió ocho ensayos aleatorizados con 441 participantes, con un protocolo registrado de antemano. Seis ensayos aportaron los datos de fuerza (322 personas), cuatro los de masa muscular (210) y tres los de salud cardiovascular (154).
Las poblaciones eran mixtas: adultos sanos, personas mayores con y sin otros problemas de salud, y personas con una enfermedad pulmonar crónica, que es donde los autores sitúan los efectos más marcados. Los propios autores ponen los frenos: son pocos ensayos, los resultados variaban mucho de un estudio a otro y las poblaciones no son equiparables entre sí.
Lo que esta revisión no cubre
El hallazgo que más cuidado pide es el del tendón: la revisión describe un efecto limitado sobre las propiedades del tejido tendinoso. Esa medida es de estructura, no de síntomas, y procede de participantes que no tenían una tendinopatía. No dice, por tanto, que este trabajo no sirva cuando un tendón duele, que es una pregunta distinta y con sus propios ensayos, como se explica en el artículo sobre qué ejercicio cambia el tendón de Aquiles.
Tampoco compara este trabajo con otras técnicas, ni ofrece un número de semanas ni una pauta concreta de repeticiones.
Por qué no siempre gana al trabajo de toda la vida
Que una revisión encuentre ventaja no significa que haya un ganador para todos los casos. Cuando se comparan programas con una dosis semejante, no está demostrado que esta forma de trabajo sea siempre superior al entrenamiento convencional. Lo que aporta es una herramienta más, con un perfil propio, para fases concretas de un plan.
Los riesgos del entrenamiento excéntrico y cómo se evitan
Es un trabajo exigente con el tejido, y los riesgos vienen casi siempre de la misma puerta: meterlo demasiado rápido.
- Daño muscular y agujetas, sobre todo cuando se introduce de forma brusca un ejercicio de frenado intenso o poco habitual.
- Exceso de carga mecánica, cuando el peso o el volumen van por delante de lo que el tejido tolera.
- Recuperación insuficiente entre sesiones.
- Riesgo durante los movimientos rápidos o con cargas muy altas, que es donde el margen de error se estrecha.
Agujetas y daño muscular cuando se mete de golpe
Las agujetas de las primeras sesiones no son el objetivo ni la medida de que algo funcione: son la señal de que el salto ha sido grande. La forma de evitarlas es entrar de forma progresiva, con menos peso del que se podría frenar y con un volumen bajo, y subir desde ahí.
El otro punto de control está entre sesión y sesión. Si el músculo sigue dolorido cuando toca repetir, lo que hay que revisar es la recuperación que se le ha dado, no la técnica del ejercicio. Y hay dos situaciones que piden prudencia extra: los gestos rápidos y las cargas muy altas, porque son los dos escenarios en los que el margen para corregir sobre la marcha es más estrecho.
Preguntas frecuentes sobre el entrenamiento excéntrico
Estas son las dudas que más se repiten al empezar con este tipo de trabajo.
¿Hace falta material especial? No. Se hace con el mismo material de siempre, controlando la bajada de cada repetición y ajustando el peso, el ritmo y el número de repeticiones.
¿Sirve si lo que quiero es ganar músculo? La revisión encontró mejoras moderadas en masa muscular a favor de este trabajo, pero con una dosis parecida no está demostrado que supere siempre al entrenamiento convencional.
¿Es normal tener muchas agujetas? Al principio aparecen con facilidad, y son más intensas si el ejercicio es nuevo o se ha entrado con demasiado peso. Lo razonable es bajar el salto, no apretar más.
¿Puedo hacerlo si vengo de una lesión? Suele entrar pronto, pero el momento lo marca la valoración y el estado del tejido. Con dolor muy agudo o en una fase muy temprana, lo que entra antes es el trabajo isométrico.
¿Cuántas semanas hay que hacerlo? La revisión no da un plazo, porque los ensayos usaron programas muy distintos. El plazo se fija según el objetivo y según lo que se vea al revisar.
Dónde encaja el entrenamiento excéntrico en tu plan
Frenar la carga no es un método que valga por sí solo: es una herramienta que entra en un momento concreto y con una dosis concreta, y esa decisión se toma después de medir la fuerza y ver cómo se mueve la persona. En Taller Humano, en Madrid, la valoración inicial mide la fuerza con dinamometría y revisa el control del movimiento antes de decidir qué entra en el plan y en qué orden. Puedes ver cómo se trabaja en los servicios de Taller Humano y pedir una valoración.
Bibliografía
Maia COP, Pérez DIV, Teixeira RPA, Brito CJ, Aedo-Muñoz E, Miarka B. Eccentric vs. Concentric Training: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials on Performance and Health Benefits Across Diverse Populations. Sports. 2026;14(3):119. doi:10.3390/sports14030119.
Ficha del editor: Sports, MDPI.
Jesús Vega. Fisioterapeuta y podólogo colegiado. Licenciado en Ciencias del Deporte. Taller Humano, Madrid.
Actualizado en octubre de 2026.
Jesús Vega, fisioterapeuta (col. nº 016547) y podólogo (col. nº 838282638) en Taller Humano, Chamberí (Madrid). Especializado en fisioterapia avanzada ecoguiada —punción seca, EPI y neuromodulación— y en biomecánica del pie: estudio de la pisada y plantillas a medida.





